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martes, mayo 08, 2012

Debate, ¡Sorpresa!



El debate interesó a más mexicanos de los que se esperaba, más que los que el propio Ricardo Salinas supuso que verían el partido de vuelta entre Morelia y Tigres. Debate mata soberbia, diría el clásico.
Fue un formato acartonado, donde era prácticamente imposible que los candidatos se hicieran daño, porque los turnos entre los candidatos hicieron imposible las contrarrespuestas, los contra ataques inmediatos.
Pero más allá del formato, los mexicanos pudimos ver a un candidato, AMLO, diciendo lo mismo que hace 10 años: que si Salinas, ahora hasta Santana salió, que si la mafia, que si las televisoras. Nada nuevo, prácticamente ninguna propuesta seria, congruente. Una de ellas fue copia vil de la Fox en 2000: acabar con la corrupción y disminuir salarios a los funcionarios. 600 mil millones se ahorraría AMLO con eso y los usaría, fundamentalmente, para subsidiar la gasolina a todos, pues la bajaría de precio.
Tampoco sorprendió AMLO a EPN  cuando le señaló que fue secretario de Finanzas en el gobierno de Arturo Montiel en el Estado de México y que su jefe, y pariente, fue señalado como corrupto y cuando el propio EPN sucedió en el poder a su tío Montiel, nada hizo por sancionar sus ilícitos, antes bien lo protegió.
EPN se dedicó a batear todas las bolas que le pusieron. Mostró oficio y también que los ataques, por previsibles, tenían respuestas duras y contundentes. EPN mostró su otro talante, el de boxeador, no fajador. Se acomodó al ritmo y uno a uno fue devolviendo los golpes, tanto a AMLO como a la candidata del PAN, la señora JVM.
EPN mostró, además, que puede llegar a ser punzante, sobre todo cuando machacó a la señora JVM con el asunto de su deshonestidad al haber aparecido como presente en unas sesiones del congreso, mientras andaba en precampaña en lugares muy distantes de la sede diputadil.
He hablado con algunas personas y casi todas se sorprendieron de ver a un Peña Nieto entrón, echado pa’delante, capaz de devolver golpe por golpe y sobre todo, de hacerlo con argumentos.
La señora JVM, a su vez, mostró su peor imagen: mal vestida, con una cara dura, tal vez endurecida por como se le fue complicado la situación en el debate, con poses de declamadora de primaria, con voz engolada por momentos.
La candidata panista abrió fuego contra EPN y tiro por viaje trató de hacerlo caer. Fueron varios intentos, pero salió molesta y su cara lo decía todo en su penúltima participación. Es de antología esa expresión.
Gabriel Quadri se fue por la libre y nadie, absolutamente nadie lo peló, ni siquiera la edecán. Tiro mandarriazos a diestra y siniestra, pero no logró meterse a la pelea, por más que lo intentó. Fue quien hizo más propuestas concretas, fue el que le dio un duro golpe a AMLO con el asunto de los subsidios, pero ninguno de los tres lo tomó en cuenta.  Otra vez será.
¿Quién ganó? Pienso que los mexicanos, porque pudimos ver a los candidatos de manera simultánea. Su capacidad de respuesta, sus propuestas, sus argumentos, sus habilidades, o debilidades, histriónicas.
Espero que el 10 de junio veamos más propuestas y menos intercambio de adjetivos entre AMLO, EPN y JVM, en estricto orden alfabético.
Tres Comentarios al Margen
1. Algunos comentaristas, que no analistas, de asuntos políticos locales han escrito tontería y media acerca de que si el PRI, y otros partidos, deberán modificar su lista de candidatos a diputados locales de mayoría relativa porque “sólo” hay dos mujeres como candidatas propietarias y la ley habla de que debe ser el 30 por ciento de candidaturas para un mismo género.
El Código Electoral, “la gran obra” de la legislatura actual”, dice exactamente lo siguiente al respecto:  “ARTÍCULO 51.- Son obligaciones de los PARTIDOS POLÍTICOS:… XXI.              Registrar candidaturas en los porcentajes y para los cargos de elección popular siguientes:
a) Diputados por el principio de mayoría relativa, hasta el 70% de candidaturas de un mismo género,  considerando para el porcentaje, la suma total de los candidatos que proponga respecto de los distritos de la entidad;”. Fin de la cita.
La suma total de los candidatos, dice literalmente. La suma total de candidatos es 32, de los cuales, 16 son propietarios y 16 suplentes. La ley no obliga a que el 30 por ciento de candidatos de un mismo género deban ser propietarios. No se refiere a la clase de candidatura, propietario o suplente, sino a la suma total que debe haber, es decir, a 9.6, que es igual a 10 candidatos, como mínimo, de un mismo género.
En el caso del PRI, el asunto es sencillo: lleva dos mujeres como propietarias, así que sólo le faltan ocho más, como mínimo, para cumplir a cabalidad con lo dispuesto por el Código Electoral, le guste o no a muchos santones del periodismo y hasta a uno que otro Consejero Electoral y dirigente de partido político.
2. Muchas leyendas urbanas surgen e las campañas políticas. Ahora, se habla de una casa ubicada en la colonia Miguel Hidalgo, llena de despensas para un precandidato al senado, cortesía de un su amigo, funcionario estatal.
¿Leyenda urbana?
3. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, las pruebas terminan por salir a la luz. Bertrand Russell
Twitter: @macosta68

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