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jueves, agosto 04, 2011

Transición, Proceso Inconcluso

“La ampliación de la vida democrática es aspiración de todos los pueblos en todas las épocas de la vida. Muchas han sido las luchas emprendidas para alcanzar este anhelo.

En México se llevó a cabo la revolución social más grande de este siglo y se basó en una aspiración de cambio democrático, algo tan intangible para muchos de los participantes, como sólo pueden serlo la no reelección y el sufragio efectivo.

Hasta hoy, estas aspiraciones no han podido ser cumplidas a cabalidad. No existe respeto al sufragio, ni hay las condiciones necesarias para lograrlo. Por lo menos ésta es la percepción del ciudadano de este país cuando acude a ejercer su derecho al voto.

Sin embargo, no pueden negarse en forma gratuita los grandes avances logrados por los mexicanos. El voto a la mujer, la reducción de la edad para obtener la calidad ciudadana, los diputados de partido, la representación proporcional y la integración de organismos electorales cuya composición representa las distintas tendencias y partidos políticos nacionales y a la sociedad civil misma, son muestras claras de estos avances.

El proceso electoral de 1988 fue un parteaguas y marcó para siempre la vida de los mexicanos. Mucho ha cambiado el estilo de actuar de los políticos en este país. La discutidísima elección de Salinas de Gortari modificó las reglas conocidas hasta entonces.

A partir de ese momento, ya nada ha sido igual. Como parte de la estrategia general destinada a la recuperación electoral del partido de la revolución institucionalizada, se hizo un nuevo ordenamiento electoral cuyo contenido fue negociado con los panistas para lograr su aprobación en un Congreso dominado, en el papel, por la oposición.

Con el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales (el multicriticado COFIPPE), hubo mayores márgenes de seguridad para el partido del gobierno. Los famosos candados y las cláusulas de gobernabilidad impedían, de facto, la repetición del ardiente verano de 1988.

Por otra parte, el uso del PRONASOL como un mecanismo de penetración en lugares donde el PRI había sido barrido en ese año, permitió la recuperación electoral del partido oficial en 1991.

Victoria tan grande e inesperada como la obtenida en ese año, rompió muchos de los planes de los estrategas salinistas y se llevó entre las piernas a quienes habían inscrito como candidatos a diputados o asambleístas plurinominales. El caso más sonado fue el de Marcelo Ebrard, quien vio pasar ante sí la coordinación de los asambleístas, en el DF.

Mas no todo ha sido coser y cantar para los salinistas (mejor dicho, para los priístas). El COFIPPE mostró carencias y la imposibilidad de ser, por sí mismo, arma para ganar todas las elecciones, en todas las circunstancias. La segunda ley electoral modificó en forma sustancial la situación, aun cuando mantuvo la existencia de candados de gobernabilidad en beneficio del PRI.

Pero como ya lo probaron los salinistas del PAN, se puede ganar en elecciones locales si existen, por lo menos, estas condiciones como mínimo: un padrón confiable, autoridades electorales merecedoras de la credibilidad de los partidos políticos participantes en el proceso, voluntad política de las partes para respetar la decisión ciudadana y un gobierno necesitado de un maridaje con la segunda fuerza electoral.

Para resolver los problemas del país, se requiere llegar al establecimiento de un nuevo pacto social, de nuevas reglas, de nuevas alianzas y de abrir la puerta para invitar a todos los actores a participar.

Sin embargo, quienes crecimos en un país donde el nacionalismo era una ideología con sentido social y la obra revolucionaria un proyecto con valores claramente definidos como bienestar social, democracia, justicia y libertad, sabemos que por encima de nuestras múltiples y naturales diferencias de opinión, se encuentra el supremo interés de la nación, de ahí la importancia de alcanzar la reconciliación a través de la unidad nacional.

Esta unidad nacional la entendimos siempre como la condición básica para alcanzar juntos las soluciones a nuestros problemas. Esta forma de concebir el concepto implica suma de voluntades y esfuerzos y mantiene su validez a pesar de estar tan manoseada por los políticos, de todos los partidos, en sus discursos.

Unidad en la pluralidad de concepciones e ideas no es un camino fácil, pero sí el único seguro para consolidar a nuestra nación. De esta manera, unidad nacional se vuelve, se puede volver, sinónimo de libertad y soberanía.

Muchos hablan a todas horas de la transición a la democracia, lograda a golpe de votos, pero este proceso democracia requiere una convicción incluyente. Entender con claridad que todos estamos obligados a participar en la discusión, análisis y toma de decisión de hacia dónde queremos ir, cómo queremos ir y cuándo queremos ir. La responsabilidad es de todos. Nadie es dueño de la verdad absoluta. En la discusión cabemos todos.

En el ámbito de la práxis política, la tarea primigenia debe ser la de echar abajo el viejo aparato, la nomenklatura, las estructuras caducas, para arribar a un nuevo estadio de evolución donde podamos definir el nuevo destino de este país.

Pero reitero, la obligación es de todos. Los políticos han convertido a este país en casi un estercolero. Estamos obligados a devolverle su dignidad a la acción política cotidiana. Debemos recuperar la confianza de la sociedad, la credibilidad en las palabras de los dirigentes y actores políticos.

Este puede ser un primer paso importante. De nosotros depende.”

Tres Comentarios al Margen

1. Los parches en el arco sur demuestran la incapacidad de la SCT para supervisar estos trabajos. Desde el momento que se presentó el proyecto debió haberse detectado ese gravísimo error, pero no ocurrió así. ¿Incapacidad técnica?, ¿corrupción?. Ahora bien, no se pide a la empresa constructora que haga nuevas columnas, sino que se le permite ponerle remiendos y todos tan tranquilos. ¿Nos quedó corta la columna?, ¡ponle una calza y dale pa’delante!, total, ¿a quién le importa?

Así actúan las autoridades federales panistas. Así actúan. ¿Irresponsabilidad o cochupo?

2. Una buena noticia para los colimenses es que la caseta de Cuyutlán reducirá sus costos a quienes traigan placas del estado de Colima. No se conoce con precisión el monto del descuento que se hará, pero de cualquier manera es un apoyo.

3. La democracia liberal tiene el inmenso reto de retornar a lo básico: recobrar el prestigio de su representatividad; trazar, desde la diversidad, las rutas del interés común; constituir de nuevo el poder de lo público. Jesús Silva Hérzog Márquez

macosta68@gmail.com

agendapolitica.blogspot.com

Twitter: @macosta68

4 comentarios:

TANKE67 dijo...

La Unidad nacional es una utopía mas grande que la misma democracia. Que significa realmente eso? suena a discurso de político..

Estamos intentando inventar el hilo negro, deberíamos mirar mas a los otros países y aprender, como bien dices con esa "cultura nacionalista y revolucionaria" tenemos paradigmas inservibles que son lastres para avanzar realmente..

Claro que se ha avanzado! el problema es que quedamos en las manos de la partidocracia..

El principal problema es que el ciudadano común se siente y vive alejado de la política..

Pero lo mas importante, siempre, será que podamos intercambiar puntos de vista..
Te dejo un abrazo..

@tanke67

Martha dijo...

Creo que en nuestro país no existe Unidad, no la sabemos utilizar. Estamos en un país donde nno puedes triunfar porque hay como mil queriendote bajar de donde estas. Eso no es unidad. Ayudan porque obtendran un beneficio personal. Cuántos politicos tendrán de verdad amigos de corazón en su vida?
Y la democracía de la que nos congraciamos tanto, es una democracia pobre, llena de buenas intenciones pero con la mano escondida.
Esa es mi opinión. Pero claro, debemos empezar por nosotros mismos, en nuestra casa, en apoyar al que se quiere superar. Debemos ser políticos de nuestro hogar para después poder salir a la calle y creer que puedo serlo.
Un abrazote Migue, gracias por compartir tu blog :-)

Miguel Acosta Vargas dijo...

TankE67: agradezco tu comentario. Coincido en que es importante intercambiar puntos de vista, volverlo ejercicio cotidiano. Discrepo en echarle la culpa a los demás. ¿Cuánto hemos permitido a los políticos "profesionales"?: todo.
Construir ciudadanía se vuelve tarea urgente.
Gracias por dejar tu comentario

Miguel Acosta Vargas dijo...

Martha: gracias por leerme.
¿Hay unidad o no la hay? La unidad es requisito, pero no se ocupa unanimidad, bloque inquebrantable, sino muchas fuerzas unidas con un destino común, aunque con formas distintas de concebir el mundo y la vida.
Significa unirse partiendo d elas diferencias.
Gracias por comentar