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jueves, septiembre 12, 2013

Reforma Fiscal, ¿Más Ruido Que Nueces?



Después de las reformas hechas en materia educativa, cuyo rechazo crece entre el magisterio institucional, las baterías se enfocaron en la reforma fiscal, sobre todo de quienes se agrupan en torno de Morena y de su líder, Andrés Manuel López Obrador.
La sorpresa fue que Enrique Peña Nieto y los suyos presentaron una versión diferente a la que esas fuerzas habían estado anunciando: IVA en alimentos y medicinas y una canasta básica donde irían las excepciones en ambos rubros.
Ese fue un buen momento para el ejecutivo federal, pero luego vinieron los rechazos de fuerzas distintas, distantes y, usualmente hasta encontradas.
Panistas y perredistas se oponen a la reforma. Por razones distintas, a asuntos diversos, pero hay una oposición cada vez mayor a puntos concretos de la propuesta del ejecutivo federal.
Ya en su comparecencia ante los diputados federales, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, debió dar marcha atrás y dijo que está dispuesto a revisar el asunto del IVA en colegiaturas, aunque debió escuchar el rechazo de los perredistas al IVA en materia de  créditos hipotecarios.
De igual manera, hay un rechazo casi unánime a incrementar al 32 por ciento al Impuesto  Sobre la Renta a quienes ganen más de 500 mil pesos anuales o más. Este es un asunto que golpearía a una cada vez más escasa clase media, que es la que soportaría, además, el IVA en colegiaturas, en chicles, en hipotecas y el dos por ciento adicional en el ISR, más la reducción de los montos deducibles anualmente.
Pero la reforma fiscal, con minúsculas, va a pegar directamente al bolsillo de los gobiernos estatales, porque ahora habrá una nueva centralización de pagos al personal en la Secretaría de Educación Pública y de Salud, en esta última, la situación llegará a tal nivel que la autoridad central podrá hacer las adquisiciones de medicamentos para todo el país y entregarlo directamente a las dependencias estatales, es decir, se trata de quitar a los estados la facultad de adquirir por su propia cuenta los medicamentos para ese sector.
Volver a la centralización de las nóminas no está mal, el asunto es que con las dobles negociaciones existentes hasta hoy, los docentes de una misma categoría pueden tener diferentes ingresos anuales debido a las prestaciones colaterales negociadas en cada estado.
En este sentido, los problemas podrían ser mayores, en apariencia, pero ya no habría nuevas negociaciones con los gobiernos estatales.
Para el caso de Colima, la disminución en los recursos que recibiría el estado sería mayor al 50 por ciento del total que tiene hoy como presupuesto, porque son poco más de cuatro mil millones de pesos anuales, entre educación y salud, que se destinan, fundamentalmente, al pagó de nómina.
La reforma fiscal tiene también su lado amable, pues quita el gravamen a los depósitos en efectivo, que tanto dañaban a muchos, porque el límite era muy bajo: 15 mil pesos. De igual manera, se quita el IETU, lo que viene a beneficiar a muchos, muchísimos empresarios; aunque, por otra parte, éstos se quejan de que al quitar la consolidación se afecta a las empresas nacientes.
El que se quiten los privilegios a las grandes empresas para que evadan el pago de impuestos es algo que se ve bien, que penetra en el cuerpo social como una medida igualitaria y que “ataca a os ricos”.
De igual manera, que se hable de que otorgar una pensión universal a las personas de 65 años o más que no gocen de ninguna prestación similar es una bandera arrebatada a la izquierda, es una buena acción, aunque pueda tildarse de política asistencialista por los ramplones de derecha.
Por lo pronto, como dice un buen amigo mío, habrá que esperar a que los especialistas digan su opinión al respecto, pero los verdaderas especialistas, los contadores públicos y las madres de familia, ya la dieron: la reforma afecta más de lo que beneficia al bolsillo familiar.


Tres Comentarios al Margen
1.- El rechazo a la reforma educativa crece en todo el país. Lo interesante es que se expande en estados donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, no tiene presencia real. Tanto en el norte como en el sur del país ha crecido el rechazo. De igual manera ha ocurrido en el oriente como en el occidente. Parece como si el SNTE alentara las manifestaciones de rechazo, aunque no formalmente. Parece como si hubiera dejando “en libertad” a sus agremiados para que den su opinión al respecto y se planten en las plazas públicas a manifestarlo.
Aunque hay un plazo relativamente largo para que todo quede como lo marca la ley, parece que en el SNTE han encontrado un hueco por dónde colarse.
Los gobiernos estatales tienen ahora el problema en sus manos, pero no la solución.
Vamos a ver los movimientos en las próximas semanas.
2.- Las obras del tercer anillo periférico en Colima son el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer con los recursos en materia de obra pública. En primer término es una carrera que va de ninguna parte a ninguna parte, que no resuelve un problema de circulación, que ha costado muchísimo dinero y va a costar aún más, que es absolutamente innecesaria, prescindible, que convirtió a una vía intermunicipal, a una calle, prácticamente, en una carretera federal, es decir, fue en sentido inverso a como normalmente ocurren estas situaciones. ¿Qué beneficios aporta esta obra?, los daños están más que vistos. Por lo demás, la cuachalotez, el dispendio y la improvisación están a todo lo que dan. ¿Cuántas veces han cambiado el pavimento de esta vía?, ¿cuántas? Esta obra fue hecha a fuerzas en pleno periodo de FECALHIN y su necesidad de hacer obras innecesarias y costosas. 
3.- Desde el amanecer estoy construyendo esta ciudad, y no veo la hora de terminar. He sido albañil, escultor, astrónomo. La he desbaratado no sé cuantas veces, la he apuntalado con mis propios desvaríos. En estos momentos le he puesto una bocina para que hable. En esta oscuridad no distingo el andamio donde trabajo, y que ya no siento debajo de mí. No tengo ya fuerzas. Por mis calles corre el viento. Ya es tiempo de que termine de construir este hombre, de darle aceras y copas, pues me estoy quedando desierto, sin murallas ni templos. En la ancianidad palpo que no he superado mi condición de valle, las rocas se desmoronan entre mis dientes, los montes me cercan, reduciéndome. Al amanecer es posible que no sea más que una bestia en busca de alguien que destrozar. Oscar Oliva
Twitter: @macosta68



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