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lunes, junio 16, 2014

Leonardo Gutiérrez, fracaso previsible.




El viernes 13 concluyó el movimiento que Leonardo Gutiérrez y otros académicos de la Universidad de Colima emprendieron con el declarado propósito de aclarar las cuentas del Fondo Social de Apoyo al Pensionado, (FOSAP), lo de las presuntas 35 violaciones que la autoridad universitaria había cometido al contrato colectivo de trabajo y la reposición del propio Leonardo como dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima.
La huelga de hambre, como los manifestantes denominaron al plantón realizado desde el 29 de abril,  fue llevada a cabo afuera del palacio de gobierno, a un costado de la Catedral y frente al jardín principal de la capital del estado, con más pena que gloria.
El movimiento nunca logró despertar la solidaridad de los colimenses. El juicio puede parecer duro, injusto y falso, pero basta hacer una revisión de lo publicado en medios locales y nacionales acerca del mismo, para darnos cuenta no sólo de la difusión  que se tuvo, sino de quiénes fueron los apoyadores y los detractores del movimiento.
Vale decir que en redes sociales, particularmente en Facebook, tuvieron una enorme difusión, así como en medios digitales, que prácticamente cubrieron todas las actividades llevadas  a cabo por los manifestantes Mención especial merece el asunto del corresponsal del diario defeño La Jornada, que fue denostado por los simpatizantes de los huelguistas por la publicación de una información negativa para ellos.
Igual ocurrió con AFMedios.com, portal local de noticias que les publicó una serie de fotografías y videos de algunos de los supuestos ayunantes mientras consumían diversos alimentos, lo             que sólo probaba que no había huelga de hambre, pero tampoco descalificaba la validez del movimiento en sí mismo.  
Lo interesante es que   muchos de los simpatizantes de los huelguistas  se dedicaron no sólo a postear y a argumentar en favor de su causa, sino que, algunos, se dedicaron a denostar, a adjetivar a quienes disentían de ellos. Igualmente,  saturaron las distintas páginas locales que hay en Facebook, con información relativa a su movimiento, lo que provocó un rechazo a leer la información que postearon.
Desde el primer momento se dijo que no había huelga de hambre, sino que era un plantón, pero eso sólo era anecdótico, porque varios comentaristas de medios locales aseguraron que la verdadera intención e Leonardo Gutiérrez y su grupo era retomar el control del SUTUC, porque el asunto del FSAP y de las presuntas irregularidades al contrato colectivo del trabajo, se dijo, no eran más que las razones con las que se pretendía cubrir el verdadero propósito.
Lo interesante fue que Leonardo Gutiérrez y su grupo no lograron, en los 45 días de movimiento, la solidaridad ni el apoyo público de algún sindicato local…ninguno. Ninguna organización con presencia real en la sociedad colimense, estuvo de su parte. Cabe destacar que el PRD y Morena fueron los partidos políticos, el segundo aún sin reconocimiento oficial como tal, que se solidarizaron y participaron abiertamente en los actos públicos de los huelguistas.
Los apoyos logrados por Leonardo Gutiérrez y sus adláteres fueron, en su inmensa mayoría, de organizaciones de otras entidades del país y fueron de distintos ámbitos: académicos, obreros, burócratas, principalmente.
Pero los verdaderamente interesados en el asunto; los pensionados y jubilados de la universidad y los miembros del SUTUC, permanecieron, mayoritariamente, al margen del movimiento. Fueron relativamente pocos, muy pocos los que se sumaron abiertamente a su movimiento.
El final del movimiento, además de previsible, fue anticlimático, porque ya muchos de los apoyadores y el propio Leonardo, habían dejado atrás el asunto del FOSAP y las supuestas violaciones al contrato colectivo de trabajo y se dedicaron, única y exclusivamente, a hablar de que el gobierno estatal debería reponer a Leonardo en la dirigencia del SUTUC.
Las lluvias, el mundial de futbol y, sobre todo, la conclusión del semestre en la Universidad de Colima, fueron otras razones para que el movimiento feneciera de  muerte natural.
Sin la solidaridad de las organizaciones gremiales locales, sin apoyo mayoritario  al interior del SUTUC, la venida de actores políticos y sociales ajenos a Colima sirvió más para concitar rechazo a los huelguistas, que para fortalecer al movimiento de Leonardo Gutiérrez.
Más habrá en los días por venir.



TRES COMENTARIOS AL MARGEN


1. Después de casi seis meses de ausencia, aquí estoy de nuevo.
2. A menos de un año de que haya elecciones para gobernador, presidentes municipales y diputados locales, todo parece en calma, pese a las ansias de algunos villamelones de la política local.
3. ¿Qué mal les hice yo a todos los dioses?
Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica.
Aparte de eso estoy loco, con todo el derecho a estarlo.
¿Lo oyeron? ¡Con todo el derecho a estarlo!
¡No me den lata, por el amor de Dios!
¿Me querían casado, fútil, cotidiano y tributante?
¿Me querían lo contrario de esto, lo contrario de cualquier cosa?
Si fuese otra persona, les haría a todos su voluntad.
¡Así como soy, ténganme paciencia!
¡Váyanse al diablo sin mí
o déjenme que me vaya solo al diablo!
¿Para qué habríamos de irnos juntos?
No se me prendan del brazo.
No me gusta que se me prendan del brazo.
Quiero estar solo.
¡Ya dije que estoy solo!
¡Ah, de manera que querían que sirviera de compañía!
Lisbon Revisited (fragmento) Fernando Pessoa

7 comentarios:

Iglesia Cristiana de Colima dijo...

Miguel: Qué milagro. Ondiandabas quiaciendo.

Javier

GERMÁN LARA CHÁVEZ dijo...

Estimado y distinguido Don Miguel Acosta Vargas, a juzgar por el nombre del escrito, la intención de articular presunciones y la carencia de conclusión, debo decirle que no hay forma de “justificar” congruencia alguna en su comentario. La única manera de validar su dicho: “…, fracaso previsible”, es que sus lectores asuman, como seguramente usted lo asumió antes de ponerse a escribir -y como nosotros lo evidenciamos finalmente ante cierto sector de la opinión pública-, que en Colima quien controla el Gobierno del Estado, quien controla la Universidad de Colima, quien controla la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, quien controla los sindicatos, quien controla los medios locales y tiene poder para influir en la prensa nacional, es el capo de capos del grupo universidad: Fernando Moreno Peña. Afirmar que disentir es uno de los derechos fundamentales del hombre para lograr acuerdos, sí que lo es, pero sólo en las sociedades democráticas; porque en México, y como quedó demostrado en Colima, hoy por hoy estamos lejos de serlo. Entonces, Don Miguel, donde usted previó fracaso nosotros avizoramos un horizonte de lucha sostenida para hacer de la Universidad de Colima, de nuestro Estado y de México una tierra digna de sus hijos, y como decía mi abuela, bien nacidos y bien paridos. Y sí: “Más habrá -para todos- en los días por venir.”

Reciba un cordial saludo!!!

Miguel Acosta Vargas dijo...

Don Germán: efectivamente, no hay conclusión en la columna. No la hay y la respuesta usted mismo la dio.Lo que expuse son las razones por las cuáles fue previsible el fracaso del movimiento de Leonardo Gutiérrez y de quienes lo acompañaeron. NO lograron incorporar a su kovimiento a las fuerzas locales, que las hay, no lo graron que ningún sinidcato y ninguna organización social con trabajo reconocido en el estado, fortaleciera su movimiento. La cobertura que los medios que usted menciona fue cotidiana y no sólo de esos, sino de los que hay en la capital, incluidos los digitales. Tampoco puede negarse la veracidad delo acontecido con el corresponsal de La Jornada, quien fue vapuleado por ustedes por una nota enviada a es e medio que a ustedes no les gustó. Leí siete u ocho notas sobre el movimiento, todas favorables a ustedes. Pero el hecho fue que el movimiento derivó en un punto: restituir a Leonardo en la dirigencia del SUTUC, algo quemuchos previmos desde el primer momento. Por eso el título implica lo del fracaso previsible.Por lo demás, le respto mi consideración y respeto.

Miguel Acosta Vargas dijo...

Don Germán: efectivamente, no hay conclusión en la columna. No la hay y la respuesta usted mismo la dio.Lo que expuse son las razones por las cuáles fue previsible el fracaso del movimiento de Leonardo Gutiérrez y de quienes lo acompañaeron. NO lograron incorporar a su kovimiento a las fuerzas locales, que las hay, no lo graron que ningún sinidcato y ninguna organización social con trabajo reconocido en el estado, fortaleciera su movimiento. La cobertura que los medios que usted menciona fue cotidiana y no sólo de esos, sino de los que hay en la capital, incluidos los digitales. Tampoco puede negarse la veracidad delo acontecido con el corresponsal de La Jornada, quien fue vapuleado por ustedes por una nota enviada a es e medio que a ustedes no les gustó. Leí siete u ocho notas sobre el movimiento, todas favorables a ustedes. Pero el hecho fue que el movimiento derivó en un punto: restituir a Leonardo en la dirigencia del SUTUC, algo quemuchos previmos desde el primer momento. Por eso el título implica lo del fracaso previsible.Por lo demás, le respto mi consideración y respeto.

Miguel Acosta Vargas dijo...

Javier: andaba de parranda. Dejé de escribir en diciembre de 2013, el 29. Regresé apenas. Un abrazo.

Miguel Acosta Vargas dijo...

debe decir, le reitero mi consideración y respeto.

Miguel Acosta Vargas dijo...

debe decir, le reitero mi consideración y respeto.