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martes, julio 25, 2000

PRI, Encontrar Camino Tras la Derrota

Muchos han dicho que las elecciones se pierden y se ganan desde los gobiernos. Habrá quienes no coincidan cabalmente con esta aseveración; sin embargo, ello no reduce su veracidad, sobre todo en el caso de México y del PRI. Después de 71 años de tener y retener el poder, los priístas hacen las maletas para cumplir con el mandato popular.

Ya dije en una ocasión anterior que los priístas se equivocan cuando afirman que Ernesto Zedillo los traicionó. No lo creo así. Ya dije por qué y lo reitero: No eran iguales, no son iguales. Zedillo nunca fue un miembro real del partido. Nunca formó parte de él, ni siquiera cuando fue coordinador de la campaña de Colosio. Nunca fue priísta al estilo de Muñoz ledo, Camacho o Colosio mismo. Nunca fue un priísta que creyera o quisiera al PRI.

Al ganar, cargando a cuestas el cadáver de Colosio, públicamente se deslindó del partido que lo había postulado y los mandó al carajo. No lo entendieron y le rogaron que siguiera siendo el gran tlatoani, el gran dispensador de favores, señor de horca y cuchillo, amo de vidas y haciendas. En su salud lo hallaron.

Hoy, los priístas están hechos bolas. Poco acostumbrados a discutir de veras, a pensar por sí mismos, no hallan la puerta y parecen cucarachas en quemazón: corren para todos lados y no llegan ninguna parte. Pero hay muchos priístas que tienen una preocupación genuina y que no es de ahora: ¿qué hacer con este partido?

Los priístas saben que los mexicanos vivimos una hora de riesgo. Porque no sólo se halla a prueba el destino del partido, que importa a sus militantes, sino también el futuro de México, que nos importa a todos. Eso es cierto. Nuestro partido va más allá de sí mismo. Lo que haga y lo que no haga trascenderá sus filas e influirá en todas las filas de la nación mexicana. Así ha sido antes y así será ahora, seguramente.

Hoy, me parece que los priístas están discutiendo lo urgente y están dejando de lado lo importante: en este momento es más importante saber el orgen y razón del partido, dónde se hallan los priístas y su partido en este momento y hacia dónde quieren llevar a su partido.

La premisa fundamental es encontrar respuestas para estas preguntas básicas.

En este sentido, los priístas deben ser cautos al escuchar y analizar las propuestas de quienes se autoerigen como salvadores del partido y de los priístas. Cabe preguntarse qué destino han tenido el partido creado por Calles y qué destino pretenden darle ahora. Desde mi punto de vista, primero debe señalarse el destino y después acordar las rutas de acción que van a llevar al PRI y a los priístas a alcanzar el destino propuesto.

Pero seamos honestos, la mayoría de los priístas no están acostumbrados a ser honestos, a decir con claridad lo que piensan, lo que sienten. No están acostumbrados a hablar con la verdad, a decir la verdad, a actuar con honestidad. Han esperado antes, y muchos todavía esperan hoy, les digan por dónde actuar, qué decir, qué pensar. Pierden su propia individualidad, su propia personalidad, con tal de pensar, actuar y decir como su jefe en turno. Su capacidad para mimetizar su lenguaje siempre me ha asombrado, más en estos días de desconcierto y temor para muchos.

Por estas razones, los priístas, y su partido con ellos, fueron dejando atrás su identidad y su destino. Y hoy se hallan en la más espantosa orfandad: la intelectual. Acostumbrados a no pensar qué hacer, ni qué decir, pues sólo tenían que obedecer a rajatabla las instrucciones “del señor presidente” en turno, ahora su pesadumbre es mayor, al tener que pensar, actuar y decidir por sí mismos.

Debo señalar que conozco a muchos priístas capaces, valiosos, reflexivos, inteligentes, bien dispuestos, amables, cordiales y con ánimo renovado, pero, aún por razones legítimas, no se atreven a dar el brinco y avanzar en este proceso de apertura democrática. Allí es donde los priístas se anquilosaron: en 1970 hubo una apertura democrática para que todas las voces se escucharan, pero los priístas creyeron que sólo era para uso exclusivo de los militantes de la oposición. Estaban equivocados y algunos así lo aceptan.

A estos militantes valiosos, capaces, honestos, les digo que es tiempo de levantar la cabeza, alzar la voz y con gesto enérgico impedir que el partido se convierta en patrimonio de un grupo, de una facción, de una camorra. Es tiempo de abrir las ventanas para que salgan el moho, la exclusión, la intolerancia y la disciplina a ultranza.

Es tiempo de tirar los ropajes de gran tlatoani, la vara de mando y los protocolos al carajo. Es tiempo de darle a cada quien su lugar, el lugar que se merecen por su actuación como priísta, no como miembro de la burocracia, la academia o por así disponerlo el gobernante en turno. Es tiempo de mandar al carajo a quienes son miembros de los órganos de gobierno del partido aquellos que sólo tienen la gracia de ser los recomendados del gobernante en turno.

Es tiempo de que el Partido Revolucionario Institucional rescate la democracia en sus tareas cotidianas. La democracia en la elección de presidente del comité nacional, de los comités estatales, de los comités municipales y de los comités seccionales. Es tiempo de generar cambios estructurales en el partido, que le permitan ser más dinámico, tener capacidad de responder a las demandas de la población.

Si los priístas quieren realmente ser la vanguardia y la representación de este pueblo, deben hacer realidad permanente su lema: democracia y justicia social. De otra manera, seguirán dando tumbos, produciendo discursos retóricos y nada más.

Este es el reto. Largo es el camino.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.- Que CVO pretenda ser candidato a gobernador no me sorprende. Ya intentó serlo en 1985, en 1991 y en 1997. Es historia vieja, agua de borrajas. El asunto es que ahora parece que Antonio Ramos Salido y Herrera, cuñado de Francisco Javier Maurer Ortiz Monaserio, Secretario General del CDE panista, pretende seguir los pasos de si jefe, mentor y amigo, CVO, según sus propias palabras, pues insistirá en ser candidato, nuevamente, en 2003.

Como CVO, en su carácter de presidente, gerente y apoderado general de la sociedad civil s.a. de C.V.O., ya decidió que, primero, va a formar una asociación política que se llamará casi como la de Jesús Orozco, sólo que en lugar de Fundeco, ahora será la Adeco, la Asociación para el Desarrollo de Colima.

Entre las razones expuestas por Antonio Ramos Salido y Herrera, cuñado de Francisco Javier Maurer Ortiz Monaserio, Secretario General del CDE panista, para no tomar posesión de su cargo como regidor en el cabildo de Colima, está la de que compitió para alcalde y no para regidor y por ello no tiene intención ni voluntad de aceptar el mandato de los ciudadanos del municipio de Colima, quienes en forma libre, directa y secreta decidieron que el gobernante municipal fuera Enrique Michel y no el propio Antonio Ramos Salido y Herrera, cuñado de Francisco Javier Maurer Ortiz Monaserio, Secretario General del CDE panista.

2.- “Hay algo que Dios ha hecho mal. A todo le puso límites menos a la tontería” Konrad Adenauer

3.- “La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia” John Ruskin


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