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miércoles, marzo 07, 2001

En el IVA, conccuerdo contigo, Carlos Maldonado

7 de marzo de 2001

Agenda Política

Miguel Acosta Vargas

Estoy total y absolutamente de acuerdo contigo, Carlos Maldonado Villaverde, al afirmar que: “...la propuesta de incrementar el Impuesto al Valor Agregado... lesionaría aún más la economía de nuestras familias. No es posible que resistamos devaluaciones, incrementos en las tasas de interés, alzas inmoderadas a las tarifas del sector público...”.

También estoy de acuerdo cuando afirmaste que: “...el replanteamiento de la estrategia económica del Estado sea en función de una reducción real del gasto público, eliminando secretarías y dependencias obsoletas o inútiles, y distribuyendo una mayor cantidad de recursos entre los municipios y los estados. Así como que la carga fiscal y financiera del país no se apoye excesivamente en el sector productivo, ya que es absurdo sacrificar éste en aras de sostener una burocracia excesiva.”.

Por supuesto, comparto tu opinión de que: “...las iniciativas que se aprueben en el Congreso tengan como fin primordial reactivar la economía en beneficio del pueblo de México, y que no se apruebe ninguna medida que pretenda proteger intereses ilegítimos, y menos por encima del bien común...”.

Nadie le había dicho tanto a Vicente Fox Quezada, el presidente miembro de tu partido, el PAN, pero tienes total y absoluta razón: el aparato del gobierno debe ser adelgazado, porque jamás habíamos tenido tantos señores feudales (perdón, quise decir zares, pero ya sabes, realeza es realeza ¿o ralea?), tantas oficinas –una de ellas especialmente dedicada a manejar la imagen personal del presidente panista Fox, además del consabido aparato de comunicación– medrando del presupuesto.

Contra eso hemos luchado muchos mexicanos, por supuesto, tú entre millones y millones más. Por eso estoy de acuerdo con lo que firmaste en aquel desplegado publicado en Ecos de la Costa –ignoro si también en otros diarios– el 17 de marzo de1995. ¿Te acuerdas? Era cuando estábamos a punto de presenciar la roqueseñal.

Pero leí tu columna Itinerario, publicada ayer en Diario de Colima, donde me da la impresión, tengo la sospecha, me late, o como quieras decirlo, que has cambiado de postura respecto de este asunto tan vital para los mexicanos.

Ayer escribiste: “A veces cuesta mucho trabajo escribir porque el tema propuesto no está suficientemente claro o resulta prematuro abordarlo. Tal es el caso de la reforma fiscal integral. Sin embargo, hay valientes -como Almar Pettersen- que se avientan al ruedo sin haber analizado las cosas a fondo (son sus palabras, no mías). Para mí está claro que durante muchos años pedimos una reforma fiscal integral y ahora el presidente Fox nos la está ofreciendo, poniendo sobre la mesa de discusión decenas de temas de la hacienda pública de los cuales exclusivamente la desaparición de la tasa cero del IVA ha capturado los corazoncitos amarillos de los perredistas y los albiverdirrojos corazoncitos de los priístas. Desde luego, resulta fácil tomar posiciones quijotescas frente a una medida que lesiona la economía de las familias, pero este es un paquete de medidas. A mí, en principio me suena mal cualquier incremento en impuestos que no lleve justificados con claridad los servicios que va a pagar y de qué manera me van a beneficiar a mí, a mi familia, a mi negocio o a la sociedad.” Las negritas son mías, Carlos.

A este respecto, Carlos Maldonado, el presidente Vicente Fox, tu compañero de partido, ha dicho que somos mentirosos quienes opinemos en contra de la reforma fiscal que él propone. Fácil, Carlos, tu compañero panista Fox Quezada y sus secretarios, resultan total y absolutamente intolerantes con quienes no opinamos como él y sus gamberros. ¿Estás de acuerdo, Carlos?

En principio, esto es sumamente grave, gravísimo. Iniciar una guerra de adjetivos me lleva a una conclusión –y espero la compartas– terrible y ominosa: la plutocracia que apoyó a Fox Quezada, y a ustedes los panistas, presentó ya la factura y Fox va a pagarla pésele a quien le pese y cueste lo que pese. Aquí no está en juego la popularidad del presidente, sino el destino de la república y se trata del sometimiento del Congreso por la vía del chantaje en los medios de comunicación y la sobreexposición de todos los funcionarios del gabinete en aras de vender el producto llamado reforma fiscal a toda costa.

Por otra parte, amigo Carlos, Maldonado, donde las dan las toman y en mi barrio suelen contestar a una provocación de esta naturaleza con aquella de: “mentirosa tu m*.dre”. Es decir, el presidente pretende bajar el nivel de la discusión para que nos vayamos por l lado de la ofensa y no del análisis riguroso de su criminal propuesta. Pero no lo permitamos, Carlos, no pasemos a los adjetivos, vamos, primero, a lo sustantivo: la propuesta es inviable y daña a los más fregados, a los pobres y a las clases medias.

Amigo Carlos ¿estás de acuerdo en que el gobierno cobre el 15 por ciento de impuesto por libros, periódicos y revistas, así como por el derecho para usar o explotar una obra, que realice su autor? ¿Se apoya al campo, a los agroproductores gravando con el 15 por ciento de impuesto a: “... Tractores para accionar implementos agrícolas, a excepción de los de oruga, así como llantas para dichos tractores; motocultores para superficies reducidas; arados; rastras para desterronar la tierra arada; cultivadoras para esparcir y desyerbar; cosechadoras; aspersoras y espolvoreadoras para rociar o esparcir fertilizantes, plaguicidas, herbicidas y fungicidas; equipo mecánico, eléctrico o hidráulico para riego agrícola; sembradoras; ensiladoras, cortadoras y empacadoras de forraje; desgranadoras; abonadoras y fertilizadoras de terrenos de cultivo; aviones fumigadores; motosierras manuales de cadena, así como embarcaciones para pesca comercial, siempre que se reúnan los requisitos y condiciones que señale el Reglamento...”?

O tal vez estés de acuerdo con que ahora se pague el 15 por ciento de IVA en: “...Animales y vegetales que no estén industrializados, salvo el hule....Medicinas de patente y productos destinados a la alimentación a excepción de:Bebidas distintas de la leche, inclusive cuando las mismas tengan la naturaleza de alimentos. Quedan comprendidos en este numeral los jugos, los néctares y los concentrados de frutas o de verduras, cualquiera que sea su presentación, densidad o el peso del contenido de estas materias....Jarabes o concentrados para preparar refrescos que se expendan en envases abiertos utilizando aparatos eléctricos o mecánicos, así como los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores que al diluirse permitan obtener refrescos...Caviar, salmón ahumado y angulas...Saborizantes, microencapsulados y aditivos alimenticios...Hielo y agua no gaseosa ni compuesta, excepto cuando en este último caso, su presentación sea en envases menores de diez litros...Ixtle, palma y lechuguilla...”?

Carlos, tengo tres hijos: dos estudian en la universidad de Colima–Lourdes el cuarto semestre de medicina y Miguel el segundo semestre en el bachillerato cuatro– y Alan está en una escuela particular. No estoy de acuerdo en que se cobra el IVA en las colegiaturas y por eso te pregunto: ¿estás de acuerdo en pagar IVA por las colegiaturas, por los libros, por el agua, por el aire, por los jitomates, los mejorales, los antiácidos, –esos recomendados por el doctor Marcos al subjefe Diego y al delfín Felipillo– las galletas, los refrescos y las tortas en la escuela ?

Por otra parte, amigo Carlos, como tú lo dices de alguna manera: la bronca no es sólo el IVA, sino la propuesta en su conjunto enviada por Fox y gamberros panistas que lo acompañan.

¿Sabes, amigo Carlos Maldonado como está la propuesta para el Impuesto Sobre la Renta, el ISR? ? Documento tu optimismo con esto: los asalariados que actualmente pagan 40 por ciento de impuestos por concepto de ISR pagarán sólo el 32 por ciento, y ello sólo beneficia a quienes actualmente perciben más de 334 mil pesos al mes. Ni siquiera el uno por ciento de la Población Económicamente Activa.

La Constitución establece claramente que los impuestos deben ser justos y equitativos, en tal virtud, la tabla de impuestos a pagar tanto por las personas físicas como por las personas morales viola estos principios. Los trabajadores que ganen hasta 50 mil pesos o menos anualmente no pagarán ISR, pero ese universo es de apenas el 23 por ciento de la población empleada formalmente, según datos del propio Ejecutivo Federal. Son los que ganan 4 mil 200 pesos o menos cada mes, y continuarán sin pagar impuesto. Pero si un trabajador gana más de 5 mil pesos al mes, ya entra en otro rango. La mayoría de la población, incluida la burocracia y la mayor parte de la clase media del país, cobra entre 6 mil y 10 mil pesos mensuales. Los trabajadores que perciban un salario de hasta 17 mil pesos mensuales, que significan el 59 por ciento del total, tendrán una tasa fija mensual de cinco mil pesos.

El ejemplo más claro de esta desventaja para la clase media, en la propuesta del ISR, es el salario del Presidente. Si se toma como base el Presupuesto de Egresos del año 2001, el jefe del Ejecutivo gana alrededor de 147 mil pesos mensuales. Si se aprueba su propuesta de Ley del ISR, Fox pagará alrededor de 415 mil pesos por impuesto. Sólo el 90 por ciento de lo que debería pagar. Si se mantiene como hasta ahora, el guanajuatense debería pagar 458 mil pesos. Un ahorro de más de 55 mil pesos con su propuesta, si es que se aprueba así. Lo anterior viola el principio de equidad, pues proporcionalmente se le está reduciendo más la carga fiscal a quien más recibe, por lo que de ninguna manera el contribuyente que más gana es el contribuyente que más paga, en términos proporcionales

Estoy preocupado, Carlos Maldonado, por el rumbo que Fox y ustedes los panistas pretenden darle a este país. Estoy francamente preocupado. Como le dije a un buen amigo panista, funcionario hoy en Migración: “...tuvieron mayoría de votos, pero no mayoría de razón”. Desgraciadamente, amigo Carlos, entonces, como ahora, tengo razón. ¿Estás de acuerdo?

Para concluir, amigo Carlos, hago algunas consideraciones respecto de algunas aseveraciones tuyas. El viernes dos de febrero escribiste: “...Mi código es muy sencillo: pongo el corazón por delante y el cerebro a trabajar. Si creo en algo, trato de entenderlo sin aferrarme a ninguna convicción que pueda nublar mi entendimiento, pues ése es el camino de los necios. La razón ilumina los sentidos y permite llegar a la verdad, las posiciones facciosas, nunca. Por eso, señora, hablo ante los medios con el único motivo de expresar mi opinión. No espero que pese tanto que cambie el devenir de la sociedad, pero pongo mi granito de arena y créame, no es fácil escribir cada semana dos o tres veces para hacer valer convicciones, propuestas y principios...”. Las negritas en la cita son mías.

Nunca he conocido a nadie capaz de hacer algo semejante a esto: analizar cuanto ocurre sin que en el análisis incidan su preparación formal, sus intereses, el conocimiento y la concepción que tenga del mundo y de la vida, sus convicciones. Amigo Carlos Maldonado Villaverde, te pregunto y me pregunto: ¿? Qué es un ser humano que actúa sin poner su convicción por delante? ¿Existe alguien así? ¿Vale la pena cuanto diga, cuanto opine? ¿hay alguien capaz de ser frío, objetivo? Sólo te puedo decir, con las palabras de un amigo, que en mi caso, si fuera objeto sería objetivo, pero como soy sujeto, soy subjetivo.

Por otra parte, aseveras que escribes: “... para hacer valer convicciones...”. Te pregunto y me pregunto: ¿escribes para hacer valer convicciones, aunque para escribir hagas las convicciones a un lado, como afirmas al principio?

Carlos Maldonado, no puedes meterte a determinados lugares por la fuerza de tus pistolas, sin que te expongas a recibir tu merecido.¿Cualesquiera podemos llegar a tu casa o a tu negocio y meternos de rondón hasta tu privado sin cumplir con ciertas normas elementales, impuestas por ti? No. Hay un procedimiento para hacerlo: concertamos una cita o llego de improviso, me anuncio con uno de tus auxiliares y solicito hablar contigo. Me dan paso de inmediato o me dicen que en breve me atenderás. ¿Cierto? Igual ocurre en el hospital. Cuanto escribiste me da la razón. Tú lo dices claramente: “...había “tours” guiados...” y luego afirmas que: “...También existían visitas guiadas...”. Por otra parte, faltas a la verdad cuando afirmas que :”...A ti te invitó para acallar a la opinión pública que se encontraba molesta por la agresión a los diputados...”. ¿Fueron agredidos los diputados que intentaron meterse por la fuerza a un edificio público que aún no está operando? ¿Fueron golpeados? ¿Fueron empujados siquiera? ¿ Su sensitiva epidermis fue ultrajada aunque sea por el pétalo de un adjetivo? ¿Actuaron de buena fe los diputados? ¿Solicitaron al funcionario responsable, para el caso el Secretario de Salud, la autorización para visitar el edificio?

Como ves, amigo Carlos Maldonado, en este caso, desde mi punto de vista, no tienes razón., pero en lo que se refiere a la propuesta de reforma fiscal de Vicente Fox Quezada, estoy, reitero, total y absolutamente de acuerdo con lo que publicaste ayer: “...Desde luego, resulta fácil tomar posiciones quijotescas frente a una medida que lesiona la economía de las familias, pero este es un paquete de medidas...”.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.-“La lealtad tiene un corazón tranquilo” Shakespeare
2.- “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” Aristóteles

3.- “Con audacia se puede intentar todo; mas no se puede conseguir todo” Napoleón Bonaparte

martes, marzo 06, 2001

¡Hasta que dio una, presidente Fox!

6 de marzo de 2001

Agenda Política

Miguel Acosta Vargas

Estoy total y absolutamente de acuerdo con usted, señor Presidente Vicente Fox Quezada. Lo estoy, vale aclararlo, con lo que dijo durante la reunión sostenida con sectores productivos oaxaqueños y el gobernador de aquella entidad. Lo estoy, simple y llanamente, porque tiene usted, señor Presidente, total y absoluta razón.

Por primera vez fue Usted, desde que empecé a leer acerca de sus andanzas e intenciones, un hombre honesto, diciendo verdades, hablando con el corazón en la mano, sin pensar en el efecto que sus palabras, sus estúpidos chistes o sus vanos intentos de alburear –lo que francamente lo hace ver ridículo, Señor Presidente– puedan tener en la opinión popular devenida encuesta.

Ahora, espero que sea Usted, también por primera vez, congruente con sus dichos, Señor Presidente. Espero que sea capaz de evitar hacer todo lo que usted critica con tanto afán. Pero, ¿por qué estoy de acuerdo con Usted, Señor Presidente Vicente Fox Quezada? Por, reitero, algo de lo afirmado por Usted en la reunión llevada a cabo en Oaxaca: “Tenemos que poner los pies en la tierra, el gobierno Federal no tiene los recursos que todo mundo piensa que tiene; se cometieron muchos errores en el pasado y la mitad del presupuesto disponible es para pagar deuda y los errores del pasado: rescates carreteros, rescates bancarios, rescates de los sistemas de seguridad social”. Fin de la cita.

¿Ve Usted, Señor Presidente Vicente Fox Quezada por qué estoy de acuerdo con Usted? Porque una y otra vez hemos insistido millones de mexicanos que fueron un error esas acciones llevadas a cabo por presidentes priístas. Esos tan criticados por Usted, Señor Presidente Vicente Fox Quezada. Ahora deseo, como millones de mexicanos, que me expliqué con palabras sencillas, objetivas, claras, sin adjetivos, de ser posible, por qué Usted, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, es exactamente igual de farsante, demagogo y ahora hasta payaso, como los presidentes priístas, sus antecesores, a los que Usted tanto critica.

¿Puede usted explicarme, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, por qué comete tantos actos al margen de la ley y la Constitución? ¿Por qué metió a sus amigotes al Consejo de Administración de PEMEX, a pesar de que algunos de ellos tienen conflictos de intereses al tener a la paraestatal como uno de sus principales clientes?

¿Le puedo decir algo en confianza, Señor Presidente Vicente Fox Quezada? Usted jamás me ha decepcionado y jamás lo hará. ¿Quiere saber por qué? Por una razón sencilla y elemental: Usted, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, jamás me ilusionó, jamás me hizo pensar que es honesto, sincero y cabal. Por el contrario, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, dije antes, y lo reitero ahora, que Usted es igual que un producto cualquiera de la publicidad, sus dichos, sus palabras, sus actitudes, son desechables y olvidables a la primera.

En este sentido, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, deseo hacer una aclaración, si bien una doble negación nos da una verdad, eso no significa que Usted no sea tan deshonesto como todos los demás presidentes que hemos padecido.

Fíjese bien, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, desde el día que tomó posesión de la presidencia ha convertido al poder ejecutivo federal en un verdadero desgarriate. Su promesa de reducir la burocracia se fue por la borda desde el momento mismo de rediseñar su gabinete. Mejor dicho, desde antes, cuando designó al gabinete de transición, aquellos que tenían mucho amor a México, sabían inglés, computación y que, maravilla de maravillas, no iban a cobrar ni siquiera un peso por su trabajo. Bullshit, diría nuestro canciller. Mentira, demagogia, farsa, llámele como quiera, Señor Presidente Vicente Fox Quezada, pero nada bueno ha ocurrido para los mexicanos desde que tomó Usted posesión de la presidencia de la república. Así, con minúsculas ambas, como el águila foxisahagunista.

¿Sabe cuál es el verdadero problema, Señor Presidente Vicente Fox Quezada? Los priístas ya sabíamos a qué le podíamos tirar, sabíamos que los últimos fueron tecnócratas que buscaron, y lo consiguieron, terminar con la clase política que construyó este país. Entonces, primero tuvieron el poder los políticos, luego los economistas devenidos en viles tecnócratas, pero ahora llegamos a la etapa de la degradación de la política: los bufones arribaron al poder.

Esto es lo terrible, Señor Presidente Vicente Fox Quezada. La mayoría de los mexicanos que emitieron su voto el dos de julio le depositaron su confianza. Querían un cambio en su beneficio. Querían a una persona que trabajara para ellos, que los ayudara a salir de las condiciones en que viven. Esa fue la ilusión. Ese fue el sueño. Pero al despertar –con el debido respeto a Tito Monterroso– el subcomediante Fox estaba ahí.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.- Ya me doy. ¿de qué se trata? ¿Quieren hundirlo? ¿Se trata de exhibirlo, de terminar con sus legítimas aspiraciones? ¿Es un complot de sus propios colaboradores? ¿Hay entre ellos alguno que tenga experiencia en armar complots contra su jefe en turno?

No lo sé. Pero lo ocurrido en la última semana me sorprendió, por decir lo menos. Veamos: aparece en la prensa una denuncia de que el ayuntamiento panista de Colima, presidido por Enrique Michel Ruiz, habría cancelado una autorización otorgada por el cabildo anterior, presidido por Carlos Vázquez Oldenbourg, para que se construya una gasolinera en la avenida Tecnológico, cerca de la colonia Las Amarillas. Al quite salieron el alcalde y otros funcionarios. Del primero leí algunas de sus declaraciones en el sentido de que los quejosos tenían el derecho de acudir ante la autoridad correspondiente para hacer lo que sus intereses conviniera. Según parece, así lo hicieron éstos y un juez federal les habría otorgado una suspensión provisional, resolutivo que, según denunciaron los interesados, el ayuntamiento no sólo desestimó, sino que se lo pasó por el Arco del Triunfo.

En esas andamos. Por eso reitero mis preguntas:¿de qué se trata? ¿Lo quieren hundir sus propios colaboradores? ¿Quieren que ni siquiera llegue al arrancadero en la lucha interna por la candidatura a gobernador?

Reitero: no lo sé, pero algo anda mal en Dinamarca.

Averígüelo, Vargas.

2.- “(...) Saberlo todo es no perdonarlo todo. Es menospreciar a todo el mundo(...)”. Quentin Crisp

3.- “(...) La mayoría de la gente prefiere morir a pensar; en realidad, así lo hacen(...)”. Bertrand Russell

jueves, marzo 01, 2001

Fox y Hitler, los demagogos al poder

1 de marzo de 2001

Agenda Política

Miguel Acosta Vargas

Nuestra sociedad está pidiendo a gritos a los partidos políticos que hablen como personas y se entiendan. No le pide a nadie que olvide sus ideas políticas, sino que las defienda sin pegar tiros, sin intimidar y coaccionar a los demás, sin que el elemento de la violencia signifique que quiera imponer a través de ella un proyecto a los demás.
Desde el dos de julio, vivimos en un escenario político que se puede definir como una etapa de confrontación y enfrentamientos constantes y permanentes. Lo vemos en todos los ámbitos de la vida nacional: El presidente Fox Quezada, y con él miles de panistas, creen que ese fue un momento fundacional para este país y que por haber obtenido la victoria electoral tienen derecho a hacer y deshacer a su antojo. Están equivocados. Muy equivocados.

Parece como si los partidos políticos, fundamentalmente el PAN, se resistieran a pasar esta página de nuestra historia, que deberíamos superar de una vez por todas. Frente a este panorama, se encuentra una sociedad despierta, mucho más proclive al acuerdo y a establecer puntos en común de lo que lo están los partidos políticos.

De esta manera, debemos insistir en la idea de que la gran aportación de la cultura de la paz en el caso de la sociedad es ayudarnos a superar una fase de enfrentamiento para incorporarnos a una etapa de entendimiento, porque sólo así el debate que se produce en la sociedad es más maduro que el que se produce en el ámbito político, que muchas veces puede ser tildado de inconsciente, porque adolece de seriedad y profundidad y va más al adjetivo, a la descalificación y a la utilización desmedida de los superlativos, en vez de los razonamientos objetivos, claros y precisos.

Desde este punto de vista es absolutamente necesario que la sociedad perciba claramente quién, con sus actitudes, está favoreciendo un clima de confrontación y de enfrentamiento y quién, con sus actitudes, pretende superar el enfrentamiento y abrir la fase del entendimiento.

Hoy podemos ver estas actitudes con la posición que ha tomado el gobierno panista de Fox: ha echado a andar la más grande campaña de medios, mejor, la ha incrementado a raíz de haber ganado las elecciones. Lo dije antes y lo reitero ahora: Fox está siguiendo los pasos de Hitler. Como Hitler, Fox llegó al poder por la vía electoral. Cómo Hitler, Fox fue primero legislador y luego jefe de gobierno. Ambos llegaron por cansancio del viejo régimen y la incapacidad para contener a un grupo relativamente pequeño pero ideologizado en extremo de partidarios de sus jefes Hitler y Fox, Fox y Hitler.

Como Hitler, Fox se ha ganado el menosprecio de muchos de los autodenominados intelectuales, pero otros se han incorporado de lleno a su gobierno. Como Hitler, Fox está dispuesto a hacer cualquier cosa que le reditúe ganacia política o mediática. Como Hitler, Fox es un ultra en el uso de los medios de comunicación: Hitler y sus películas, sus pendones, “sus águilas”, sus antorchas, sus mítines nocturnos.

Como Hitler, Fox tiene definido quien es el enemigo. ¿Quiénes son los judíos de Fox? ¿Quiénes los comunistas? ¿Quiénes los gitanos? Todos ellos se resumen en una palabra: los priístas. Para Fox los priístas son los responsables de todos los males pasados, presentes y futuros, como para Hitler lo fueron los judíos. Como Hitler, Fox está construyendo un gran gettho donde planea arrinconar primero y exterminar después a los priístas, como hizo Hitler de manera brutal con los judíos en Polonia, donde echó gases venenosos a los albañales para aniquilar a quienes allí se habían refugiado para evitar el exterminio.

Fox, como Hitler, pretende acabar, primero, con los priístas y luego con todos los que nos opongamos. Las pruebas están a la vista y las ven quienes quieren ver. La hora del exterminio de los priístas se acerca y hoy, como antes en 1934, miembros destacados de la sociedad miran, gozosos, como llevan al patíbulo a los priístas, sin saber que ellos serán los siguientes.

Hoy como ayer Hitler, Fox dice tener en la mano el pulso del pueblo, que él sólo hace lo que el pueblo quiere. También Franco lo hizo. También Nixon. También Pinochet. Todos fueron, son, criminales, exterminadores de pueblos enteros y enterradores de la voluntad soberana de los ciudadanos.

Hoy es el día.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.- Ante la ola de señalamientos, ciertos o falsos, un presidente municipal ha dado muestras de visibles, objetivas, claras, evidentes, de su total ausencia de oficio político y ha mandado a uno de sus múltiples asesores, de redonda y vasta figura, a tratar de lograr que las críticas, los señalamientos se terminen. Mala seña. Mala forma. El gordito no sirve para maldita la cosa. Ya ha probado su ineficacia en estas andanzas, aunque se crea muy ducho. Por cierto, en este ayuntamiento, sus propios compañeros de partido le han hecho señalamientos al respecto al alcalde, pero como quiere ser candidato a gobernador, no pela a nadie.

Pero el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.

2.- El asunto de la seguridad pública es muy complejo, pero, como el alcalde panista de Colima, Enrique Michel Ruiz, se va a hacer cargo de ella en la capital, los colimenses podremos vivir total y absolutamente seguros y confiados porque, ahora sí, habrá una policía honesta, capaz, amable, diligente, bien vestida, mejor pagada, dispuesta a servir a la sociedad hasta con la vida sui fuere necesario. De ello estoy total y absolutamente convencido, tal como, desde que tomó posesión Michel Ruiz, en el municipio de Colima tenemos el mejor sistema de recolección de basura, se acabaron los baches, hay sólo honesta, capaz, inteligente, leal y políticamente correcta como funcionarios del ayuntamiento, ya que el alcalde designó como sus colaboradores a personas destacadísimas en sus respectivos ámbitos profesionales. Cómo dirían en mi barrio: “¡seré nango para jugar carambola, pero muy fregón para escoger compañero!”.

Así que, no sé cómo les ande yendo a quienes habitan en los nueve municipios restantes, pero aquí en Colima, ya la hicimos gacha.

Al tiempo.

3.- “Antes de ser maestro, soy padre; antes de padre, soy amigo; antes de amigo, soy exigente; antes de exigente, soy realista; antes de realista soy tolerante; antes de tolerante,…Soy humano.”

martes, febrero 27, 2001

No pidamos peras al olmo

27 de febrero de 2001

XERL “Angel Guardián”

Qué bueno que están con nosotros.

En estos días colmados de afanes, hemos visto pasos en diversas direcciones. Algunos, inquietantes, en el tejado; otros, tormentosos, en las calles. La seguridad pública está ya en la agenda de la seguridad nacional. Hoy, el Estado mexicano debe hacer caso, mucho caso a la exigencia de seguridad que unifica al pueblo. En esto no hay priístas, ni panistas, ni perredistas, ni grandes ni chicos; sólo ciudadanos despavoridos, que reclamamos respuesta.

Digo el Estado, no el Gobierno, porque, efectivamente, se trata de un asunto que incumbe al Estado en su expresión más amplia y genuina. Me refiero a los tres niveles de gobierno: el federal, los estatales y los municipales, más el atribulado Distrito Federal. Nuestra Constitución entiende ahora que proveer a la seguridad pública es algo que corresponsabiliza a todos los gobernantes e interesa a todos los gobernados. No podemos hacer economías en seguridad pública; el resultado pudiera ser una seguridad barata, que luego salga carísima; alivios y paliativos sin enjundia, que no calan hondo, sólo cuidan las apariencias. La seguridad exige gastos a la medida del problema. ¡Así, ya podemos imaginarnos la magnitud de esos gastos!

La seguridad es la razón fundante del Estado. En efecto, los hombres se reúnen en la sociedad política, y ésta deviene Estado, precisamente para conseguir entre todos lo que ninguno puede obtener por sí mismo; la seguridad que le permita vivir en paz -hasta donde sea humanamente posible- y sacar adelante su existencia. De lo contrario nos hallaríamos en guerra perpetua; cada hogar sería una trinchera y cada día el escenario de un combate.

Un Estado que no satisface razonablemente esta exigencia primaria reniega de su origen y carece de justificación verdadera. Por supuesto, no diré que el Estado sólo debe proporcionar seguridad. También debe establecer las condiciones de la libertad y la justicia. Pero difícilmente podría haber éstas donde no existe aquélla.

¿Qué pasó con la seguridad pública en México? Pasaron muchas cosas. Unas tienen que ver con policías, tribunales y prisiones. Otras tienen que ver con problemas más complicados y profundos. Unos y otros son el caldo de cultivo de la inseguridad. De hecho, todo tiene que ver con la seguridad. Casi no hay acierto o desacierto, progreso o retroceso, éxito o fracaso en el manejo de los asuntos públicos que no repercuta en la seguridad. Esta suele ser el reflejo final, la expresión dramática de la marcha de una república.

Rezagos de años, pero también retrocesos deliberados; leyes inadecuadas, pero también incumplimiento de las que fueron adecuadas; instituciones estancadas, pero también instituciones destruidas; recursos escasos, pero también dispendio de recursos abundantes; y nula coordinación entre los gobiernos, pero también negación y olvido de la coordinación que alcanzaron, a veces, algunos gobiernos.

Si se me permite echar mano de una imagen, diré que esas son las dos caras de la luna: una iluminada, la otra en penumbra. Pero todos sabemos que ambas existen y que la luna es una sola. Y agregaré, con la misma figura, que todavía hay otros planetas pendientes en este grave universo de la seguridad maltrecha. Los dramas de la seguridad pública son una buena lección para el presente y el futuro. No es deseable que la policía civil fracase. Este fracaso obliga a soluciones que hoy son tema de muchos debates.

Requerimos inversión, formación de recursos, dotación de equipo y condiciones de trabajo, mejoramiento -o creación, mejor dicho- de las profesiones destinadas a dar seguridad a los ciudadanos, construcción de prisiones, información oportuna y suficiente, estadística confiable, criminalística moderna.

Dije que hay otros pendientes en este universo de la seguridad pública. Son tema de otras instancias. Las que manejan policías, fiscalías y tribunales deben hacer su parte; pero esa parte no es el todo. Quedan los íntimos factores de la inseguridad, un asunto que se ha vuelto tedioso. Ya hablamos de leyes, recursos, gendarmes, coordinaciones. Ahora es preciso hablar también de trabajo, salario, educación, vivienda, alimento y esperanza. Quizá fastidia hablar de esto, tan intrincado, tan difícil, tan elusivo. Pero no hay forma de evitarlo: está en la entraña de la seguridad y la inseguridad, según resulte.

Sería ingenuo decir que toda la inseguridad existente obedece a la crisis económica; pero no sería menos inocente olvidar que por lo menos una parte de toda la inseguridad sí responde a los factores que la crisis económica pone en juego.

Por sabido se calla que la miseria, la enfermedad, la ignorancia influyen en las estadísticas del crimen. Por supuesto, no estoy diciendo que los pobres, ignorantes y enfermos sean delincuentes. Eso es otra cosa. Lo que estoy diciendo es que la justicia penal no puede hacer lo que corresponde a la justicia social. No pidamos peras al olmo.

Hasta el próximo martes