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martes, diciembre 16, 2008

PRI, La Unidad Como Unica Opción

“El dos de julio fue una verdadera catástrofe para los priístas. Fue su Waterloo. Su día del juicio final. Hoy, de frente al 2003, los grupos de poder se han enfrascado en una lucha de acomodos resultantes del 2 de julio y de las elecciones locales en Jalisco, Morelos, Chiapas y Yucatán, donde el PRI fue prácticamente barrido en la escena electoral. Similares resultados se esperan en Michoacán, Baja California y Tabasco.

Ello nos obliga a hacer una autocrítica objetiva, clara, apegada a hechos y no a deseos. Los resultados han sido los peores en mucho tiempo. A más de la presidencia de la república, de tener menos diputados federales y senadores, los priístas están a punto de perder el partido mismo, porque no han podido superar el trauma de la derrota y se han dedicado a arrebatarse los jirones de partido, antes que a recomponer la situación interna.

Los priístas no han deliberado amplia y sobriamente sobre lo ocurrido, ni han propiciado el diálogo, el análisis y la dialéctica sin limitaciones, sin sentirse agraviados y, sobre todo, sin autoengaños, sin querer halagar al oído del gobernante, ni han hecho un análisis de cómo, por qué y, más que nada, de qué debe hacerse para revertir estos hechos.

En pocas palabras, es necesario reflexionar y esta reflexión no debería culminar en deserción o desaliento. Deben ejercer los priístas la palabra franca y alta; y con ella, el juicio constructivo. No pueden quedarse en silencio y a la expectativa. Los priístas no pueden recelar de la franca y honrada opinión de sus compañeros de partido y suponer que la diferencia es antagonismo, y la preocupación, codicia.

Los priístas deben voltear a ver lo ocurrido en 1997 y en 2000. Deben ser muy cuidadosos con la palabra. Están obligados a usarla para explicar sus ideas, sus temores, sus angustias y, también, sus propuestas para sacar a su partido del fondo donde ahora se encuentra. Están obligados a no cometer más errores como los cometidos con Monreal, a quien se preparó metódicamente para ser candidato a gobernador de Zacatecas y luego se le pretendió excluir del proceso interno de selección, o Baja California sur, Nayarit o Tlaxcala, todas en manos de priístas bloqueados en su propio partido, al que debieron dejar para alcanzar un propósito que sus conciudadanos compartían: gobernar su estado.

El PRI perdió la confianza de los mexicanos y el primer paso para recobrarla es lograr algo fundamental: ganar la confianza de sus militantes.

Un riesgo deben afrontar con éxito los priístas: dar más importancia a la persona que a los principios, a la ideología. Ya sé que muchos hablan y hablan sobre la muerte de las ideologías. ¿Quién ha impulsado esas tesis? ¿Quiénes se han servido de ellas?

Los priístas deben determinar, libre y abiertamente, qué tipo de partido, de principios, de estatutos y de dirigentes desean tener. Deben discutir en forma amplia y libérrima acerca de estos asuntos. De esto dependerá lo que el pueblo diga, resuelva y haga con el partido. En mi opinión, la gran tarea pendiente del Partido Revolucionario Institucional radica en asumir las causas del pueblo como causas propias; ser vocero, mandatario de los mexicanos, serlo, a fondo y de veras, en cada instancia de gobierno y frente a cada una de ellas.

Los priístas se encuentran ante la oportunidad histórica de hacer realidad su compromiso –hasta hoy meramente retórico– con el nacionalismo, la soberanía, la libertad, la democracia y la justicia social.

El PRI está ante la coyuntura de convertirse en un verdadero partido político, en un partido realmente democrático. Hoy las candidaturas y los cargos de dirigencia partidista deben ser de quienes los priístas decidan mediante su voto libre, directo y secreto. Nunca más cargadas, nunca más decisiones “in pectore”.

Los priístas deben escuchar el sentir del pueblo, sus anhelos, sus agobios y desesperanzas. El político no sólo debe ver la superficie sino la profundidad de los problemas. Sus soluciones y los posibles reflejos a futuro. Pero ante todo, el político debe escuchar a sus compañeros de partido, a sus correligionarios, a sus partidarios. Escuchar sus razones, sus objeciones y sus lamentos. Escucharlos de veras, no como mero acto demagógico. Luego, debe cumplir sus promesas, hacer todo lo posible y necesario para cumplir a cabalidad.

En este sentido, pregunto y me pregunto: ¿puede el PRI ganar las elecciones en Colima en el 2003? Mi respuesta es sencilla y directa: si se siguen manejando como lo han hecho hasta hoy, no tienen ninguna probabilidad real de retener el control del congreso, la gubernatura y la mayoría de los ayuntamientos. Para ganar, los priístas requieren hacer lo que no están acostumbrados a reconocer: que la gente está harta de mentiras y engaños y que la única manera de enfrentar el siguiente proceso es mediante una política de alianzas y de acercamiento con la sociedad.

Las alianzas presuponen la existencia de divergencias entre grupos, con metas comunes para quienes se alían esperando mejores resultados actuando juntos que por separado. Por eso, cuando se habla de alianzas debemos preguntarnos: ¿para qué aliarnos? ¿Con quiénes? ¿Con qué resultados concretos para cada grupo? ¿Bajo qué estrategia? ¿Con qué recursos humanos, técnicos y financieros?

Las alianzas implican los riesgos de que los aliados, una vez lograda la meta traten de subsumir al antiguo aliado. Cabría revisar la naturaleza de las contradicciones entre los grupos aliados y a su propio interior y encontrar razones poderosas para aliarse y mantener esa alianza. Este es el arte del político: mediar, concertar satisfacer a los actores suavizar la posición de los contrarios, de esos políticos en Colima hay pocos, pero a raíz de la orfandad priísta, ese oficio es cada día mas solicitado y sus iniciados son más aplicados, aunque algunos se trompiezan –así, derivado de trompa– a cada declaración hecha a los medios.

Entre las alianzas necesarias destacan las que necesariamente deben ocurrir al interior del propio partido. No obstante, antes se deberá responder a estas preguntas: ¿cuál es la oferta política? ¿Para qué la alianza? Porque es más fácil encontrar convergencias entre algunos priístas con los panistas y perredistas, antes que con los mismos “tricolores”.

En este sentido, los dirigentes priístas no han demostrado capacidad ni oficio para conducir al partido en los difíciles momentos actuales, porque en vez de propiciar el diálogo y de escuchar a sus correligionarios, suelen descalificarlos, antes que analizar la verdad de sus dichos. Buscan satanizar a quienes expresan libremente su opinión.

Es necesario que en el PRI se haga el examen crítico de estos problemas, así como de la conducta del partido frente a ellos, como lo hacemos hoy. Hoy, debemos escuchar la voz de los priístas que dejan el aplauso en receso para poner en juego la reflexión. Lo que aquí se diga en voz alta no hace sino reproducir, en mayor o menor medida, lo que dicen los militantes siempre y en todas partes, en voz baja o a media voz. Ellos esperan que su partido reconozca y asuma sus necesidades y problemas y promueva y lleve a cabo las soluciones requeridas. En fin, esperan que haga lo que debe hacer un partido político con principios claros, compromisos ciertos y voluntad resuelta.

Quienes participamos en este género de reuniones, no podemos pretender que nuestros diagnósticos y propuestas prevalezcan a toda costa. Ni querer que unos dogmas, nuevos o viejos, ocupen el lugar que ocupan otros dogmas, aparentemente nuevos, pero en realidad antiguos. Debemos aspirar, en cambio, a que no haya dogmas de ningún género y a que nuestros puntos de vista se oigan y se escuchen, se analicen y se debatan en la honrada reflexión de nuestros correligionarios.

Están a la vista las próximas elecciones. También lo están las próximas generaciones. No se trata de ganar aquéllas a cambio de perder éstas. Un partido político debe advertir que el futuro es uno solo, desarrollado en dos episodios: el de los comicios llega primero. Si el PRI lo sortea con acierto, podrá asumir el siguiente, a título de protagonista, no de opositor.

La única forma de hacer ambas cosas es oír, atender, secundar las exigencias del pueblo; hacer de ellas bandera de partido y de gobierno. Si el partido asume esa determinación desde ahora podría colocarse en el rumbo debido para emprender la dura prueba que afrontará en 2003.

Finalmente, sólo quiero recordar un hecho real, concreto: los adversarios están fuera, frente a nosotros, no dentro del PRI ni a nuestro lado. No echemos a quienes están de nuestro lado, sólo por pensar distinto a quienes hoy detentan el poder. No volvamos a cometer ese error. El costo sería altísimo.”

Esta colaboración la escribí en junio de 2001. Pregunto y me pregunto:¿ mantienen su validez los argumentos expresados entonces?

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros pero no pican a todos. George Shaw

2. Hay quienes cruzan el bosque y solo ven leña para el fuego. Tolstoi

3. "Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo. Marie von Ebner-Eschenbach

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jueves, diciembre 11, 2008

Méixco, Peor Que Hace 10 Años

“La ampliación de la vida democrática es aspiración de todos los pueblos en todas las épocas de la vida. Muchas han sido las luchas emprendidas para alcanzar este objetivo, este anhelo. En México se llevó a cabo la revolución social más grande de este siglo y tuvo como base, fundamentalmente, una aspiración de cambio democrático, algo tan intangible para muchos de los participantes, como sólo pueden serlo la no reelección y el sufragio efectivo.

Hasta hoy, estas aspiraciones no han podido ser cumplidas a cabalidad. No existe respeto al sufragio, ni hay las condiciones necesarias para lograrlo, por lo menos, ésta es la percepción del ciudadano de este país cuando acude a ejercer su derecho al voto.

Sin embargo, no pueden negarse en forma gratuita los grandes avances logrados por los mexicanos. El voto a la mujer, la reducción de la edad para obtener la calidad ciudadana, los diputados de partido, la representación proporcional y la integración de organismos electorales cuya composición representa las distintas tendencias y partidos políticos nacionales y a la sociedad civil misma, son muestras claras de estos avances.

El proceso electoral de 1988 fue un parteaguas y marcó para siempre la vida de los mexicanos. Mucho ha cambiado el estilo de actuar de los políticos en este país. La discutidísima elección de Salinas de Gortari modificó las reglas conocidas hasta entonces. A partir de ese momento, ya nada ha sido igual. Como parte de la estrategia general destinada a la recuperación electoral del partido de la revolución institucionalizada, se hizo un nuevo ordenamiento electoral cuyo contenido fue negociado con los panistas para lograr su aprobación en un Congreso dominado, en el papel, por la oposición.

Con el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales (el multicriticado Cofippe), hubo mayores márgenes de seguridad para el partido del gobierno. Los famosos candados y las cláusulas de gobernabilidad impedían, de facto, la repetición del ardiente verano de 1988.

Por otra parte, el uso del Pronasol como un mecanismo de penetración en lugares donde el PRI había sido barrido en ese año, permitió la recuperación electoral del partido oficial en 1991. Victoria tan grande e inesperada como la obtenida ese año, rompió muchos de los planes de los estrategas salinistas y se llevó entre las piernas a quienes habían inscrito como candidatos a diputados o asambleístas plurinominales. El caso más sonado fue el de Marcelo Ebrard, quien vio pasar ante sí la coordinación de los asambleístas, en el DF.

Pero no todo ha sido coser y cantar para los salinistas (mejor dicho, para los priístas). El Cofippe mostró carencias y la imposibilidad de ser, por sí mismo, arma para ganar todas las elecciones, en todas las circunstancias. La segunda ley electoral modificó en forma sustancial la situación, aun cuando mantuvo la existencia de candados de gobernabilidad en beneficio del PRI.

Pero como ya lo probaron los salinistas del PAN, se puede ganar en elecciones locales si existen, por lo menos, estas condiciones como mínimo: un padrón confiable, autoridades electorales merecedoras de la credibilidad de los partidos políticos participantes en el proceso, voluntad política de las partes para respetar la decisión ciudadana y un gobierno necesitado de un maridaje con la segunda fuerza electoral.

Ninguna de las variables existe para siempre ni en cualquier circunstancia. Todo depende aún de la voluntad presidencial. La coyuntura rige la vida en este país. No existe un proyecto político viable y sufrimos una profunda crisis financiera. México da tumbo tras tumbo. Chiapas, Guerrero, Tabasco, Ruta 100 y los profesores, son muestras claras y evidentes.

Los problemas han crecido desde la toma de posesión de Ernesto Zedillo Ponce de León: el error de diciembre, los tres recortes presupuestales de este año, el "secado del circulante" al extraer 30 millones diarios y por eso, ahora no basta una reforma electoral para paliarlos. La oposición, tanto panista como perredista, ha crecido. A pesar de las recientes derrotas electorales del PAN en Chihuahua, Durango y Zacatecas, el PAN ha crecido en forma geométrica en relación con el PRI. Por su parte, los perredistas, a más de gobernar el defeño, lo hacen en varias ciudades importantes del país, entre ellas Colima y Veracruz, pero ahora, finalmente, gobiernan un estado de la república: Zacatecas.

Para resolver los problemas del país, se requiere llegar al establecimiento de un nuevo pacto social, de nuevas reglas, de nuevas alianzas y de abrir la puerta para invitar a todos los actores a participar. No es algo fácil, más cuando Zedillo ha reiterado su convicción de no dar un paso atrás en el mantenimiento de la política económica.

Sin embargo, quienes crecimos en un país donde el nacionalismo era una ideología con sentido social y la obra revolucionaria un proyecto con valores claramente definidos como bienestar social, democracia, justicia y libertad, sabemos que por encima de nuestras múltiples y naturales diferencias de opinión, se encuentra el supremo interés de la nación, de ahí la importancia de alcanzar la reconciliación a través de la unidad nacional.

Esta unidad nacional la entendimos siempre como la condición básica para alcanzar juntos las soluciones a nuestros problemas. Esta forma de concebir el concepto implica suma de voluntades y esfuerzos y mantiene su validez a pesar de estar tan manoseada por los políticos, de todos los partidos, en sus discursos. Unidad en la pluralidad de concepciones e ideas no es un camino fácil, pero sí el único seguro para consolidar a nuestra nación. De esta manera, unidad nacional se vuelve, se puede volver, sinónimo de libertad y soberanía.

Muchos hablan a todas horas de la transición a la democracia, lograda a golpe de votos, pero este proceso democrático requiere una convicción incluyente. Entender con claridad que todos estamos obligados a participar en la discusión, análisis y toma de decisión de hacia dónde queremos ir, cómo queremos ir y cuándo queremos ir. La responsabilidad es de todos. Nadie es dueño de la verdad absoluta. En la discusión cabemos todos.

En el ámbito de la praxis, la tarea primigenia debe ser la de echar abajo el viejo aparato, la nomenklatura, las estructuras caducas, para arribar a un nuevo estadio de evolución donde podamos definir el nuevo destino de este país.

Pero reitero, la obligación es de todos. Los políticos han convertido a este país en casi un estercolero. Estamos obligados a devolverle su dignidad a la acción política cotidiana. Debemos recuperar la confianza de la sociedad, la credibilidad en las palabras de los dirigentes y actores políticos.

Este puede ser un primer paso importante. De nosotros depende.”

Todo lo anterior lo escribí en 1998, hace poco más de 10 años, precisamente. Como usted puede ver, la situación ha cambiado ligeramente en el país, pero en general, estamos peor que hace 10 años. ¿O no?

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. Las diputadas Martha Meza y Gabriela Sevilla han demostrado a los colimenses que los políticos suelen ser amigos de los que se puede desconfiar, pero enemigos capaces de todo. La lucha por la nominación del PAN a la alcaldía porteña está a todo volumen y las descalificaciones van y vienen. Fiel a su estilo, la diputada Sevilla hace uso del “aparato” panista porteño y se lanza con todo en pos de la ansiada nominación a la alcaldía. Según me lo comentó el alcalde porteño, Gabriela Sevilla es capaz de derrotar en una elección constitucional a cualquier a que le ponga enfrente, incluido, por supuesto a Nabor Ochoa si éste decidiere competir por otro partido.

Tal vez eso explique el actuar e la legisladora Sevilla, que una y otra vez trasgredí los límites de la ley y de los propios estatutos panistas, en su afán de conseguir la candidatura a la alcaldía.

2. Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca. Emile Cioran

3. Humano es errar, pero solo los estúpidos perseveran en el error. Cicerón

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martes, diciembre 09, 2008

El Aborto y la Pena de Muerte

En abril de 2007, escribí lo siguiente acerca del aborto. En esa ocasión definí postura a este respecto. Traté de ser claro en la exposición de las razones que explicaban mi posición, mi forma pensar, de ver y de sentir en cuanto se refiere a este tema tan complicado para los seres humanos.

“Estoy a favor del aborto. Desde mi punto de vista, debería bastar sólo la decisión de la madre para que las instancias de salud pública lo practicaran, justo antes de las 12 semanas de gestación, por supuesto. Más a favor estoy de que este tema sea discutido libre y ampliamente en todos los ámbitos. Esta es una característica de la democracia: escuchar a todas las voces y resolver en consecuencia. La amenaza de excomunión no basta para frenar a nadie, sea o no miembro de la iglesia que lo excomulga.

Deberían saberlo quienes han amenazado con ello a los legisladores que voten a favor de la propuesta de ampliar el número de causales que despenalizan el aborto. Es una muestra clara de extremismo religioso y, si se me permite el término, hasta de fundamentalismo.

Si la jerarquía católica no quiere que los miembros de su iglesia lleguen a abortar, que hagan campaña para que no lo hagan, pero no olvidemos que vivimos en un régimen civil, no teocrático, al menos todavía.

Sacar a pasear a individuos como Serrano Limón es un grave error de estrategia, como ya quedó asentado en su presentación en la asamblea legislativa, donde hasta los diputados del PAN se deslindaron de él, al ver las consecuencias negativas de un maridaje extremo con el “provido” mayor.

Las cuestiones morales son individuales y cada uno las resuelve a su manera. Pero los valores que asumimos como sociedad son responsabilidad de todos. Los ámbitos son diferentes y diferentes los medios para sancionar las desviaciones de la norma. Para unos, la condena eterna y para todos, la aplicación de la ley.

No nos confundamos: no se va a despenalizar el aborto, ya está despenalizado. Ahora, simplemente se pretende agregar una causal más. Eso es todo y el asunto es en el DF, no en toda la república, aunque luego podría replicarse en los estados dicha modificación legal.

Eso es bueno, porque ayuda a resolver problemas de salud pública.

¿Cuántas mujeres se practican abortos clandestinos? ¿Cuántas mueren al año por esa razón?

Por eso estoy a favor del aborto.”. Hasta aquí lo escrito el 12 de abril de 2007.

Pues bien, así como estoy a favor del aborto, lo estoy también de la pena de muerte en los términos planteados en la iniciativa Coahuila, es decir, si y sólo si los secuestradores privan de la vida a los secuestrados. Seamos claros: la iniciativa no determina matar a todos los secuestradores, no, sólo se propone privar de la vida a quienes, previamente, hayan asesinado a sus víctimas, es decir, que al delito de secuestro añadan el de asesinato.

Hemos visto avanzar a la sociedad en muchos ámbitos, pero uno me resulta sumamente peligroso: el que los ciudadanos se hagan justicia por sus propios medios, al margen de las leyes que nos hemos dado para vivir en sociedad.

Por desgracia, esto es ya una situación cada vez más frecuente. ¿Recuerda usted el caso de los quemados vivos, o los colgados en Morelos y otros estados del país? Eso no fue una excepción, sino que, por desgracia, se está convirtiendo en una normalidad, “consentida” por las autoridades.

Una de las razones fundantes de la creación del Estado fue el de garantizar la seguridad de sus integrantes. Si el gobierno, en sus tres niveles, como uno de los componentes del Estado es incapaz de brindar esa seguridad y de ejercer esa “violencia legítima” para garantizar la paz y la tranquilidad, los ciudadanos pueden rebasar a las instituciones. Esto no es una especulación, sino algo que ya ha ocurrido antes y ocurre hoy mismo a lo ancho y lo largo del país. La muerte tiene permiso ahora, como en el cuento de Edmundo Valadez.

Es cierto lo que dicen: el incremento en las penas no va a disminuir los crímenes, ni tampoco una mayor o mejor educación, porque en las sociedades más avanzadas el crimen se mantiene. El asunto aquí es que la pena de muerte se aplicaría sólo en casos concretos, probados en los que la víctima de los secuestradores haya sido asesinada. Eso queda claro. No es ojo por ojo ni diente por diente, sino poner un límite a los criminales. Punto.

No hay peor muerte para una familia que no volver a ver a sus seres queridos, saber que fueron tomados por la fuerza, asesinados y que lo que más que van a tener, si acaso, serán largas horas de inútiles explicaciones de las autoridades acerca de todos los esfuerzos hechos para encontrar con vida a sus familiares.

El secuestro destruye no sólo a las familias, sino a la sociedad misma. Es un crimen inhumano que requiere medidas extraordinarias.

Tenemos autoridades judiciales incapaces de resolver estos crímenes. Esto está constatado en todos los medios. ¿Cuántos secuestros hay todos los días en el país? ¿En cuántos de ellos las víctimas son ejecutadas?

Podemos seguir siendo políticamente correctos y bien portados y los criminales seguirán ganado las batallas cotidianas, como hasta hoy.

Es tiempo de emitir un diáfano grito: ¡ya basta!

No le demos vueltas: los criminales saben que pueden asesinar impunemente a sus víctimas porque nada les va a pasar a ellos. Entre la corrupción y la ineficiencia policiales, tienen un largo camino por donde moverse con toda tranquilidad.

Por eso, y por muchas razones más, estoy a favor de la pena de muerte para los secuestradores que asesinen a sus víctimas.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. Las elecciones son un asunto serio. Se trate de lo que se trate de elegir. Vea usted el asunto de la elección de la reina de la feria de Todos (los) Santos, la de Manzanillo o la de Tecomán, o hasta la de Ixtlahuacán, o la del jardín de niños más remoto del estado. Todas desatan polémica. Siempre hay quejas contra los árbitros, contra las reglas. Siempre se piensa, y se dice, que hay alguien a quien las autoridades apoyan “con todo”. Siempre el árbitro está coludido.

En Colima tenemos muchos años de tener elecciones más o menos limpias, creíbles y llevadas en paz. Esto es un hecho probado y probable en cualquier momento y lugar del estado. ¿Hace cuánto tiempo que no hay quema o robo de urnas? ¿Sabe usted que desde hace muchos años, los representantes de todos, de todos, los partidos políticos participantes han entregado un reconocimiento oficial a las autoridades electorales de Manzanillo?

Estos son los antecedentes para las elecciones de 2009. la limpieza del proceso depende de nosotros, los ciudadanos, de los candidatos, de los partidos, de los periodistas y de los funcionarios de los órganos electorales, por supuesto.

2. Es bueno que el PAN deje la hipocresía a un lado y haga que sus funcionarios federales se involucren abiertamente en las tareas electorales de su partido. Se ha visto que los secretarios de estado han acudido a diversas entidades del país a explicar cuál será la estrategia electoral que se llevará a cabo en el 2009. Esto es bueno y hace a un lado, reitero, la hipocresía, gazmoñería, que ha caracterizado al PAN.

De esta manera, los panistas no podrán llorar cuando en cada entidad, los gobiernos locales hagan lo mismo, pero en su contra. ¿O no?

3. Una opinión equivocada puede ser tolerada donde la razón es libre de combatirla. Thomas Jefferson

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jueves, diciembre 04, 2008

El Problema es el Método

El problema es el método, no hay duda. Casi todos los analistas y comentaristas de cuanto ocurre en el ámbito político, coinciden en que, en el PRI, el método es el problema. Primero exigieron, todos sin excepción, las contiendas internas y este deseo fue hecho realidad y llevado a los estatutos como una de las maneras en que podrían elegirse a candidatos a cargos de elección popular y dirigentes del partido.

Las primeras experiencias fueron en 1991 y aquello derivó en un grave problema para el partido, las deserciones fueron en todo el país, el rechazo a los resultados y la salida en masa del partido fue un fenómeno que capitalizaron el PAN y el PRD.

Esos son los hechos, pero también es cierto que las contiendas internas permiten que cualquiera pueda competir, siempre y cuando cumpla los requisitos señalados en la convocatoria respectiva. Los procesos internos le permiten al partido que se muevan las estructuras, que los aspirantes sumen gente nueva al partido y que haya una dinámica vigorosa, como generalmente no suele ocurrir.

En Colima, se optó en la última ocasión por la convención de delegados, a donde prácticamente se llegó con candidatos de unidad. Todo el juego y rejuego fue antes, durante el tiempo durante el cuál los aspirantes fueron “medidos” mediante encuestas para ver cuál de ellos tenía una mejor presencia entre la sociedad a la que pretendía representar o gobernar.

Por eso dije al principio que el problema es el método, pero éste es un asunto que los priístas resolverán, para el caso de Colima, antes del 1 de enero de 2009, en acatamiento a lo dispuesto por el código electoral local.

Hasta hoy, el gobernador ha dicho que él será el fiel de la balanza y que se elegirá como candidatos a quienes tengan mayor rentabilidad electoral. Eso es muy importante y es algo que los priístas deberían aplaudir. Me explico: todos los partidos están obligados, si quieren ganar elecciones, a registrar como candidatos a quienes tengan la mayor rentabilidad electoral posible. Este es el ideal.

Pero el asunto es que el concepto “rentabilidad electoral” puede confundir a algunos. Porque puede pensarse que la rentabilidad electoral mayor la tendrá, en automático, quien, en un momento determinado, esté en el primer lugar en las presencias de los electores. La encuesta es una herramienta que permite valorar determinadas variables. Es una herramienta muy valiosa e importante, pero es sólo eso: una herramienta, no más.

Es decir, para elegir a un candidato deben ser analizadas otras variables importantes: las fracturas y rechazos que un aspirante pueda producir, tanto al interior como al exterior de su partido, las sumas de partidarios y organizaciones, ajenos al partido postulante, que puedan contribuir de manera positiva en la campaña electoral, por mencionar sólo algunas de las variables que deben ser analizadas para tomar una decisión tan compleja como lo es elegir candidatos a cargos de elección popular.

Por eso, en el PAN, por citar un ejemplo, la candidatura de la señora senadora Martha Sosa de Rodríguez García, nacida en la primera mitad del siglo pasado, cuya candidatura generaría un enorme rechazo al interior del PAN y ella lo sabe, por eso ha iniciado una serie de encuentros con quienes han manifestado, en público y en privado, su decisión de no colaborar en la campaña si su partido la postula como candidata a la gubernatura.

Mire usted: tanto el diputado federal Víctor Torres Herrera, como el diputado local Enrique Michel Ruiz, son dos de los que han externado que no apoyarán la candidatura de la señora senadora Martha Sosa de Rodríguez García, nacida en la primera mitad del siglo pasado. Pero como ellos, hay muchos otros panistas que han sido testigos de la enorme capacidad de este personaje para generar odios y desencuentros.

Tengo aún en mi poder copia fotostática del acta de consejo político del PAN donde Enrique Michel y sus partidarios hicieron todas una serie de reclamos a la candidatura de la señora senadora Martha Sosa de Rodríguez García, nacida en la primera mitad del siglo pasado, por los “sospechosos” resultados electorales que en 1997 se dieron en Manzanillo, con la victoria de la fórmula panista al ayuntamiento y la amplísima ventaja que Fernando Moreno Peña le sacó a Enrique Michel Ruiz, en aquel municipio.

En el PRD, dividido como nunca antes, el problema es similar. Ya les pasó en Zacatecas y Guerrero, donde fueron barridos de los principales municipios y la causa principal, en ambos casos, fue la tremenda división resultante del método escogido para seleccionar candidatos. El PT, en Zacatecas, y el PRI, en Guerrero, fueron los ganadores de dicha división.

En cuanto a Colima, el PRD tiene problemas graves, porque si bien es cierto que la dirigencia estatal la tiene el grupo que tiene en Jesús Orozco Alfaro a su líder, la verdad es que los perredistas históricos, por llamarlos de alguna manera, tienen el control de las candidaturas y de las decisiones torales en ese partido, debido a un hecho: tienen mayoría en el máximo órgano de gobierno perredista: el consejo estatal, presidido por Arnoldo Vizcaíno Rodríguez, para más señas.

Así, en Colima, tanto en el PRI, como en el PAN y el PRD, están obligados a llegar a acuerdos que les permitan salir fortalecidos del proceso de selección de candidatos a cargos de elección popular y ello pasa, necesariamente, por la definición del método y sólo les queda diciembre para que puedan alcanzar ese acuerdo tan importante: ¿cómo van a ser elegidos los candidatos a cargos de elección popular?

El problema es complicado y requiere una solución compleja.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. El cabildo manzanillense en su conjunto determinó una serie de obras que proponen a la API se construyan a favor del pueblo de Manzanillo, construcción de calles, planta tratamiento de aguas negras, relleno sanitario, rehabilitación del Boulevard Costero Miguel de la Madrid, Avenida Lázaro Cárdenas, entre otras obras de interés general, también destacaron Resaltaron la elaboración de estudios de sisimicidad, ruido, y fenómenos hidrometeorológicos, para garantizar la calidad de vida de los vecinos de las colonias, Las Brisas, Pacífico, Morelos, y Esperanza-Pacífico.

Se busca darle a la ciudad la certeza de que puede contar con obras que le den a la población un crecimiento sustentable. El gobernador Silverio Cavazos Ceballos, afirmó que el cuerpo edilicio de Manzanillo actuó responsablemente con esa decisión, pues se le quiere dar certidumbre al crecimiento de Manzanillo. También mencionó que los regidores y el alcalde buscan el crecimiento sustentable de Manzanillo.

El alcalde Virgilio Mendoza aseguró que si la API cumple con lo aprobado por los regidores, se les dará luz verde para la realización de obras. Se trata de beneficiar a Manzanillo. Ahora la pelota –dijo- está en la cancha de la API.

El regidor Francisco Zepeda González, aseguró que las organizaciones civiles jugaron un papel importante en este asunto, pues se tomaron en cuenta sus propuestas para buscar puntos de convergencia entre las necesidades de la API y de la población de Manzanillo. No se trata de sacarle todo a la API.

2. Según fui informado, el presidente de Manzanillo tiene la certidumbre de que, a pesar de no contar con mayoría en el cabildo, podría obtener la licencia para separarse del cargo y estar en posibilidades de competir por otro cargo de elección popular, ya sea local o federal. ¿Cuáles son sus argumentos? El fundamental, según me informó mi fuente, es que varios de los miembros del Cabildo estarían en la misma situación, es decir, solicitarían licencia para buscar una diputación local y por lo tanto, el problema estaría resuelto: se votarían en la misma sesión de cabildos todas las licencias y asunto arreglado. Sólo que hay pequeño pero, dije a mi informante, los regidores no necesitan solicitar licencia a su responsabilidad para contender a otro cargo de elección popular y esto lo tiene muy presente el alcalde, a quien, por cierto, le habría dado “palo” la Suprema Corte de Justicia con el asunto de la controversia constitucional contra el congreso por el asunto de haber dejado “abierta” la cuenta pública de aquel municipio.

3. El que expresa opiniones no debe dejarse sorprender en flagrante delito de contradicción. El que tiene pensamientos piensa también entre contradiciones. Karl Kraus

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