Agenda Política
Por Miguel Acosta Vargas
PRI: escuchar o desaparecer
En mi columna pasada, hablé de
cómo andaban los partidos de oposición en Colima: el PRI, el PAN y Movimiento
Ciudadano. Los otros partidos, excepto el PRD, en realidad están trabajando
junto a Morena.
Muchos lectores estuvieron de acuerdo en lo más importante de
mi escrito. Este solo hecho no da valor de verdad absoluta a mi opinión, pero
sí nos muestra algo importante: muchas personas
piensan así.
Lo preocupante no es tanto cómo
perciben los militantes la situación. Lo realmente grave radica en la inacción
de los líderes frente al empeoramiento de las cosas.
¿Hay alguna razón para pensar en
un cambio de actitud o de dirección?
Pues no, lamentablemente. Los líderes nacionales del PAN y Movimiento Ciudadano
ya dejaron clara su posición: se juntan con quien sea, menos con el PRI.
Aquí en Colima, el PRI está
pasando por un momento muy delicado. Cada día son menos los militantes, porque
están cansados de la indiferencia, del poco caso a sus quejas y discrepancias,
así como de la prepotencia y autoritarismo de quienes los dirigen.
La gente de la política se
acostumbró a hacer algo muy malo: solo se escuchan a ellos mismos y deciden
cosas sin hablar con nadie. Ahí es donde empieza el problema.
Por ello, la primera acción es
abrir la discusión, escuchar otras opiniones y aceptar cuando no todos estén de
acuerdo.
De no hacerlo así, el desacuerdo
se convierte en conflicto, la decepción le gana a la esperanza y la violencia
toma el lugar de la razón.
Hoy, casi no hay debate de ideas.
Si alguien piensa diferente al dirigente —ya sea el de la sección, el
municipio, el estado o el país—, lo castigan. No estar de acuerdo con ellos es
como ir a la hoguera del partido.
Los priistas tienen una tarea
inmediata e ineludible: discutir, en todos los lugares posibles, cómo está el partido
y cómo está el país. Todos los priistas deben ser escuchados.
La libertad de expresión nos
obliga a respetar cuando alguien no está de acuerdo, aunque nos incomode su
opinión. Porque quien no está de acuerdo no es un enemigo, sino sólo un
militante con opiniones propias, distintas a las de la cúpula.
Hoy, en el PRI rige una sola voz
y no hay tolerancia. El final de esto se puede prever: la gente se va a ir del
partido en silencio, poco a poco y eso será mortal.
El camino es uno: si quienes
dirigen, no cambian su manera de conducir el Partido, todo habrá sido sólo
farsa y la desaparición del Partido vendrá como mera consecuencia.
TRES COMENTARIOS
AL MARGEN
1. Si no hay debate, no hay partido; solo queda
una estructura vieja y rota.
2. La idea de hacer una alianza sin el PRI ronda
a nivel nacional, y aquí, en Colima, ya se siente como una sentencia local.
3. La libertad política solo se
encuentra en los gobiernos moderados. Montesquieu
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