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jueves, septiembre 25, 2008

Manzanillo, La Historia Sin Fin

Me reuní el sábado pasado, durante poco menos de una hora, con un amigo que tiene un importante cargo en el gobierno estatal. Los asuntos tratados fueron diversos, como distintas fueron las visiones y las versiones de los asuntos que por estos días aparecen en los medios.

Uno de los puntos tratados fue el de la campaña mediática emprendida en contra del alcalde de Manzanillo, Virgilio Mendoza Amezcua, justo después de que éste diera una entrevista exclusiva a Diario de Colima en la que expuso sus razones para ser candidato y la probabilidad de que sea sancionado por el congreso local e inhabilitado para ser candidato a gobernador o diputado local.

Le hice ver que estaban cometiendo un grave error mediático y político, porque, como el mismo día lo afirmó Adalberto Carvajal en su columna Estación Sufragio: “Carlos Arellano da muchos datos que hasta ahora sólo eran conocidos al detalle y con visión de conjunto por los diputados que deben decidir la sanción para Virgilio Mendoza. Lo cual hace pensar que el propósito de estas declaraciones es forzar al Congreso a inhabilitar al alcalde, bajo la premisa de que las irregularidades en la construcción del palenque son tan graves que no hay manera de disculpar a la administración porteña.” Fin de la cita.

Como le hice ver a mi amigo, las declaraciones de Carlos Arellano eran asunto viejo, ya tratado y ya incluido en las indagaciones de la Contaduría Mayor, porque fue uno de los denunciantes y de los llamados a declarar. Más aún, esas declaraciones ya se habían manejado en el Correo de Manzanillo, cuando recién inició este asunto.

En descargo, mi amigo intentó comparar el asunto con Martha Sosa, pero le hice ver que el asunto era total y absolutamente diferente, pues el asunto de Martha Sosa lo iniciaron los propios panistas, una regidora y el síndico, “El Ñito” Estrada y en aquella ocasión, Martha Leticia Sosa de Rodríguez García tenía en contra al dirigente estatal de su partido y muchos panistas porteños.

El asunto durmió el sueño de los justos porque el PAN presidía esa comisión y, por lo tanto, tenía mayoría en ella. Pueden consultarse los diarios de esa época y podrá comprobarse que, de vez en vez, el presidente de dicha Comisión Antonio Alvarez, si mal no recuerdo, decía que, como el lobo, ahora sí se sacaría el dictamen.

Fue hasta la siguiente legislatura, cuando ya eran 25 diputados y el PRI tenía 13 diputados, que se procedió a darle seguimiento al asunto, que, de cualquier forma, se vio entrampado por la dupla Roberto Chapula y Nabor Ochoa. Allí están, de nuevo, los diarios como prueba.

Una diferencia más entre la manera en que Martha Leticia Sosa de Rodríguez García, la senadora nacida en la primera mitad del siglo pasado, y Virgilio Mendoza, es que éste es un precandidato a la gubernatura y el objetivo de sancionarlo es el de impedirle que participe en el proceso electoral local de 2009. Esta es la lectura que muchos colimenses le dan al asunto, por lo menos.

Mi amigo me dijo que una gran diferencia es que ahora le tienen tomado el control del cabildo a Virgilio Mendoza. A este respecto, le dije que me parecía que el suyo era un juicio erróneo, porque quien realmente estaba en problemas era, es, Nabor Ochoa López, ni más ni menos.

Mi razonamiento fue en este sentido: si Nabor Ochoa López desea seguir siendo considerado panista, más aún, si realmente desea ser el candidato panista a la gubernatura, debe, es decir, está obligado, dar pruebas reiteradas de lealtad e institucionalidad y en el congreso local y el cabildo de Manzanillo están sus retos: no puede aspirar a ser el candidato y, al mismo tiempo, acabar con Virgilio Mendoza.

Mi amigo dijo que Nabor sabe que no será el candidato del PAN, pero que no se irá de ese partido, sino que seguirá en él hasta que lo echen. Dijo que, desde su punto de vista, Nabor tampoco aceptaría ser el candidato del PAN a la presidencia municipal, porque esa la puede ganar también con el PT o con una alianza entre PT, PRI y PVEM.

En ese contexto, mi respuesta fue que Nabor Ochoa sabe que si sale del PAN, su historia política podría concluir en 2012, aunque pudiere volver a ser diputado local o federal por ese partido, el PT. Hubo plena coincidencia en este punto.

En fin, lo cierto es que los diputados pueden seguir jugando mediáticamente con el asunto del alcalde de Manzanillo y posponer su decisión hasta diciembre o enero del próximo año. De esa manera, dejarían a Virgilio Mendoza con muy poco tiempo para que una autoridad federal pudiere revertir tal decisión y anularían, en los hechos, una candidatura local de Mendoza Amezcua y, tal como mi amigo dijo, tendría que salir entonces por la puerta trasera de una diputación federal, aunque con el hecho negativo de haber sido sancionado por el congreso por ser un violador de la ley.

Porque de las tres opciones que tiene el congreso local: decir que hubo irregularidades pero que éstas son atribuibles a los colaboradores del presidente; segundo, decir que el presidente también tiene responsabilidades y sancionarlo con una multa económica y una amonestación pública, y, tercero, que la sanción aplicable a Virgilio Mendoza sea la inhabilitación, lo que podría tener dos escenarios: o lo separan de inmediato del cargo para someterlo a juicio, o simplemente lo inhabilitan para ocupar un cargo de elección popular durante los próximos cinco años, mínimo.

¿Qué van a hacer los diputados locales? No lo sé, pero estoy convencido de que mi amigo y yo volveremos a reunirnos para comentar la manera en que concluya este asunto.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. Desde hace un mes se sabe que Jorge Luis Preciado Rodríguez no regresaría a ocupar su curul en la actual legislatura local. Tal vez por eso quien suple, el dirigente del PAN en Manzanillo, Gonzalo Medina, se sintió con ganas de hacerse notar y por ello encerró a quien había sido su secretaria y la cesó sin darle la indemnización correspondiente.

A más de privarla de su libertad, la corrió sin más ni más, sólo para que vieran lo que un diputado “privilegiado”, como él mismo se calificó en un programa radial, es capaz de hacer cuando se le confirma en le cargo que ocupa gracias a los buenos oficios de los priístas, particularmente el secretario de Salud del gobierno estatal, Cristian Torres Ortiz.

Así que ahora deben cuidarse todos, porque Gonzalo Medina, al sentirse firme en la curul, puede seguir cometiendo tropelías, como la realizada con su exsecretaria.

2. "¿Cuál es la diferencia entre un sicopata y un neurótico? Un sicópata es un hombre que esta seguro de que 2 por 2 son cinco, mientras que el neurótico sabe que es cuatro pero le molesta" Isidoro Loi.

3. El que expresa opiniones no debe dejarse sorprender en flagrante delito de contradicción. El que tiene pensamientos piensa también entre contradiciones. Karl Kraus

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jueves, septiembre 18, 2008

Connivencia y Permisividad, Males de la Sociedad Actual

El atentado criminal de Morelia ha despertado a los tiranos que todos los políticos mexicanos llevan dentro. Más de un estúpido comunicador ha insistido en el asunto de que es necesario limitar, reducir, o como quiera llamársele, las libertades de tránsito y expresión, con la muy estúpida idea de que ello permitiría fortalecer la lucha contra la delincuencia.

Por supuesto, hay quienes coincidimos en que cualquier límite que pongamos a cualquiera o cualesquiera de las libertades y derechos consagrados en la Constitución, será el mayor error que podamos cometer como mexicanos. En aras de una supuesta eficiencia -o peor aún, eficacia- vamos a entregarnos a una tiranía absoluta y ya hay muchos ejemplos de lo que México ha sido en épocas de tiranía.

Es cierto, el gobierno ha fallado en la manera como ha conducido la guerra contra el narcotráfico y, en general, los asuntos relacionados con la seguridad nacional. Los resultados lo prueban y el escalamiento de la violencia es una prueba de la inoperancia del gobierno en este tema.

Sin embargo, resulta necesario recalcar que, no por el hecho de que estemos en desacuerdo con que nuestras libertades y derechos constitucionales sean reprimidos o restringidos, o porque critiquemos la manera como ha conducido el gobierno federal la lucha contra la delincuencia, deseamos que el gobierno cese esta lucha. No. Lo que deseamos en que sea conducida de manera inteligente. ¿Es mucho pedir?

Es cierto, la manera en que las sociedades se van “acostumbrando” a los actos delictivos tienen mucho que ver. La mayoría deseamos tener paz y tranquilidad, pero es obvio que, hoy, eso tiene un alto costo.

Un amigo recién comentó una experiencia vivida en Culiacán que, desde mi punto de vista, explica claramente por qué han ganado tanto espacio los narcotraficantes. Por supuesto, ésta es sólo una de las muchas razones.

Bien, mi amigo me comentó que una tras una fiesta familiar en Culiacán, terminada alrededor de las dos de la mañana, fue llevado por un amigo al hotel donde estaba hospedado, por el rumbo del malecón, me dijo.

Al llegar a un semáforo, ellos quedaron detrás de una pick up y a la izquierda de ese vehículo estaba un hummer. De pronto, de la pick up se bajó el conductor y se puso a platicar con el chofer del hummer. La conversación duró más de 25 minutos y la columna ya era larguísima, ¿y sabe usted cuántos bocinazos o gritos lanzaron los conductores de los vehículos atorados? Si usted dijo que ninguno, tuvo toda la razón. La gente esperó pacientemente a que el chofer d ela pick up se dignara a subirse a su vehículo y arrancara. ¡Nadie dijo nada! ¡Nadie se quejó!

Por supuesto, no eran vehículos oficiales, sino particulares los que estuvieron deteniendo la circulación. Tampoco llegó ninguna patrulla de la policía o de vialidad a pedir a los conductores que dejaran de obstruir la circulación. Nadie fue capaz de decirles nada o de hacer algo para que se movieran del lugar donde estaban.

¿Sabe usted cuándo ocurrió ese hecho? Hace dos semanas.

Mi amigo, sorprendido por la tranquilidad casi franciscana de todos los participantes involuntarios en ese “embotellamiento”, le preguntó a su amigo por qué no tocaba la bocina, por lo menos y la respuesta que recibió fue honesta, concreta y contundente: ¡No estoy loco y quiero seguir viviendo!

Lo mismo hacían los judíos, los gitanos, los socialistas y los homosexuales en la Alemania hitleriana. Lo mismo hacían: vivir bajo las leyes del terror, tratando de pasar desapercibidos. La historia nos dice que fueron más de seis millones de judíos los sacrificados, la mayoría mansamente, por los nazis. Añada usted a los gitanos, socialistas, comunistas y homosexuales y tendrá una idea de cuántas personas sacrificaron Hitler y sus seguidores.

Pero la sociedad se volvió permisiva. Ese fue el problema y ese es el problema que hoy tenemos: un gobierno ineficiente y una sociedad devenida en permisiva, por comodidad o temor, eso no lo sé.

Así estamos y no ve que el asunto mejore.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. El cambio de fecha de su informe le permitirá al gobernador Silverio Cavazos mantener más fácilmente el control sobre los aspirantes a las candidaturas para los cargos de elección popular que estarán en disputa el próximo año.

La presión se desatará en los primeros días de enero y, seguramente, veremos a la mayoría de los aspirantes priístas moverse con cualquier pretexto.

Me parece que, más allá de las consideraciones de carácter financiero, contable y de ejercicio presupuestal, están las referidas al ámbito político que, al final de cuentas, son las que, para la mayoría que conozco, subyacen en la decisión tomada.

Me parece bien que el gobernador mantenga el control del proceso de selección de candidatos de partido. Es el líder en el estado de los priístas y una conducción cuidadosa y aseada de ese proceso puede ser una diferencia importante a la hora de las decisiones finales.

En este sentido, el cambio fortalece políticamente al gobernador del estado.

2. En materia de informes, Virgilio Mendoza les ganó la baza a sus compañeros alcaldes de los otros nueve municipios. El hecho de entregar el informe en una ceremonia austera, pero formal y republicana, demuestra que tiene capacidad para moverse para donde apunta el viento.

Los vientos de hoy tienden a la democratización del ejercicio del poder y de la conclusión de las ceremonias llenas de boato y loas tan innecesarias como aburridas. Los planteamientos de los regidores de oposición, en el mejor de los casos, sólo eran parte de la parafernalia propia de esa jornada.

Sin embargo, el hecho de que también se diga que el alcalde va a recorrer su municipio para informar a las diferentes comunidades lo hecho en ellas durante el último año de gobierno, demuestra también que aprovechará el viaje para promoverse sin que nadie pueda hacerle ningún señalamiento de estar violando las leyes electorales que nos rigen.

Ojalá el próximo año todos los alcaldes actúen de manera similar.

3. Estamos especializados en una armoniosa repetición del desastre y la estupidez. Terenci Moix

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jueves, septiembre 04, 2008

El Grave problema de los Pirístas

Muchos han dicho que las elecciones se pierden y se ganan desde los gobiernos. Habrá quienes no coincidan cabalmente con esta aseveración; sin embargo, ello no reduce su veracidad, sobre todo en el caso de México y del PRI.

Después de 71 años de tener y retener el poder, los priístas lo perdieron y llevan ya casi ocho años fuera de él.

Ya dije en una ocasión anterior que los priístas se equivocan cuando afirman que Ernesto Zedillo los traicionó. No lo creo así. Ya dije por qué y lo reitero: No eran iguales, no son iguales. Zedillo nunca fue un miembro real del partido. Nunca formó parte de él, ni siquiera cuando fue coordinador de la campaña de Colosio. Nunca fue priísta al estilo de Muñoz ledo, Camacho o Colosio mismo. Nunca fue un priísta que creyera o quisiera al PRI.

Al ganar, cargando a cuestas el cadáver de Colosio, públicamente se deslindó del partido que lo había postulado y los mandó al carajo. No lo entendieron y le rogaron que siguiera siendo el gran tlatoani, el gran dispensador de favores, señor de horca y cuchillo, amo de vidas y haciendas. En su salud lo hallaron.

Hoy, los priístas siguen hechos bolas. Poco acostumbrados a discutir de veras, a pensar por sí mismos, no hallan la puerta y parecen cucarachas en quemazón: corren para todos lados y no llegan ninguna parte. Pero hay muchos priístas que tienen una preocupación genuina y que no es de ahora: ¿qué hacer con este partido?

Los mexicanos -y los priístas entre ellos, como diría el alcalde de Lagos, saben que vivimos una hora de grave riesgo. Una hora en que se halla a prueba el destino del partido y el futuro de México. Eso es cierto. Nunca había habido tanta crispación, tanto miedo en la historia de nuestro país, desde la revolución de 1910.

El PRI está obligado a ir más allá de sí mismo. Cuanto haga y cuanto deje de hacer, trascenderá sus filas e influirá en el destino de la nación. Así ha ocurrido antes y así ocurrirá ahora, seguramente.

Por eso me parece tan importante, para el propio PRI y para tlodo México, lo ocurrido en Aguascalientes, porque hubo definiciones importantes y necesarias para la vida institucional del partido y para sus militantes.

Hoy, me parece que los priístas tuvieron el acierto de dejar de discutir lo urgente y analizar lo importante: en este momento fue más importante saber el origen y la razón del partido, poder determinar con relativa precisión dónde se hallan los priístas y su partido en este momento y hacia dónde quieren llevarlo.

En este sentido, los priístas fueron cautos al escuchar y analizar las propuestas de quienes se autoerigen como salvadores del partido y de los priístas.

Un acierto más de los priístas fue que primero señalaron el destino al que desean, el tipo de partido que quieren tener, y después acordaron las rutas de acción que los van a llevar a alcanzar el destino propuesto.

Ahora, los priístas están obligados a ser honestos y a cumplir lo que acordaron en Aguascalientes.

Pero seamos sinceros: la mayoría de los priístas no están acostumbrados a ser honestos, a decir con claridad lo que piensan, lo que sienten. No están acostumbrados a hablar con la verdad, a decir la verdad, a actuar con honestidad.

Han esperado antes, y muchos todavía esperan hoy, que les digan por dónde actuar, qué decir, qué pensar. Pierden su propia individualidad, su propia personalidad, con tal de pensar, actuar y decir como su jefe en turno.

Debo señalar que conozco a muchos priístas capaces, valiosos, reflexivos, inteligentes, bien dispuestos, amables, cordiales y con ánimo renovado, pero, aún por razones legítimas, no se atreven a dar el brinco y avanzar en este proceso de apertura democrática. Allí es donde los priístas se anquilosaron: en 1970 hubo una apertura democrática para que todas las voces se escucharan, pero los priístas creyeron que sólo era para uso exclusivo de los militantes de la oposición. Estaban equivocados y algunos así lo aceptan.

Estos militantes valiosos, capaces, honestos, saben que es tiempo de levantar la cabeza, alzar la voz y con gesto enérgico impedir que el partido se convierta en patrimonio de un grupo, de una facción, de una camorra. Están convencidos de que es tiempo de abrir las ventanas para que salgan el moho, la exclusión, la intolerancia y la disciplina a ultranza.

También se han convencido de que es tiempo de tirar los ropajes de gran tlatoani, la vara de mando y los protocolos al carajo y es tiempo de darle a cada quien su lugar, el lugar que se merecen por su actuación como priísta, no como miembro de la burocracia, la academia o por así disponerlo el gobernante en turno.

Más aún, están convencidos que es tiempo de mandar al carajo a quienes son miembros de los órganos de gobierno del partido aquellos que sólo tienen la gracia de ser los recomendados del gobernante en turno.

Finalmente, después de Aguascalientes, esos priístas valiosos saben que es tiempo de que el Partido Revolucionario Institucional rescate la democracia en sus tareas cotidianas. La democracia en la elección de presidente del comité nacional, de los comités estatales, de los comités municipales y de los comités seccionales. Tiempo de generar cambios estructurales en el partido, que le permitan ser más dinámico, tener capacidad de responder a las demandas de la población.

Si los priístas, todos, quieren realmente ser la vanguardia y la representación de este pueblo, deben hacer realidad permanente su lema: democracia y justicia social.

De otra manera, seguirán dando tumbos, produciendo discursos retóricos y nada más.

Este es el reto. Largo es el camino.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. Los diputados panistas integran el expediente para presentar una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en contra de la aprobación del nuevo Código Electoral del Estado.

La acción de inconstitucionalidad pueden promoverla cuando menos el 33 por ciento de los integrantes del órgano legislativo, por ello, como mínimo se requiere contar con la firma de nueve o más diputados para poder entablar esta acción de inconstitucionalidad.

Aquí es donde la puerca debe torcer el rabo, porque la bancada panista ya se quedó con ocho firmas, pues han pedido a Yadira Lara y a Martha Meza.

Así que tiene dos caminos: o perdonan a nabor Ochoa, y con ello recuperan a Martha Meza, o negocian con el PRD, con l parte del PRD que representa Adolfo Núñez.

Veremos y opinaremos.

2. “El mero hecho de tener que demostrar lo evidente, cuando la verdadera amenaza y el auténtico adversario no cesan de mostrarse incluso con descaro, es ya una señal elocuente del punto al que han llegado las cosas, y del que aún les queda por alcanzar.” Teresa Nava

3. "Por lo general, los hombres creen fácilmente lo que desean." Julio César

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jueves, agosto 28, 2008

De definiciones Arcaicas y Otras Lindezas

EL sociólogo alemán Ulrich Beck ha dicho que los conceptos han envejecido y que han perdido su significado original. Que ya no responden los conceptos a lo que tratamos de explicar.

Explica que tratamos de explicar lo que ocurre mediante palabras muertas, voces que describieron una realidad muy distinta de la actual. Al emplear esas palabras, advierte, lejos de nombrar nuestra experiencia, la cubrimos con disfraces. Las palabras pierden sentido: “Vivimos, pensamos y actuamos con conceptos zombies, con conceptos que han muerto, pero que siguen rigiendo nuestro pensamiento y nuestra acción”.

Por ejemplo, dice Beck, la idea que se tiene del enemigo. La imagen proviene de un vocabulario militar en el que existen ejércitos que combaten frene a frente en batallas que pueden ganar o perder y que terminan en armisticios o tratados de paz. Nada de eso tiene sentido hoy. Se usa una palabra apolillada porque no tenemos otra forma de nombrar lo inédito. En México también padecemos este mal. Usamos palabras que son, en realidad, carentes de significado.

Según Beck, son conceptos que vienen del pasado reciente, pero que ya nada tienen que ver con los problemas del país.

Alguna vez tuvieron vida: expresaban una realidad, portaban una denuncia y convocaban a acciones razonables. Hoy ocultan lo que sucede, corean lugares comunes y recomiendan lo inconveniente.

Pensemos, por ejemplo, en el discurso antipresidencialista todavía imperante. Cada vez que se habla de las reformas institucionales pendientes, se habla de la necesidad de fortalecer a los contrapoderes del Ejecutivo: el Congreso y los estados. La democratización pendiente, se dice en muchos círculos políticos y periodísticos, pasa por el fortalecimiento del Legislativo y del régimen federal mexicano.

No cabe duda que hay diversos aspectos del régimen congresional y federativo mexicano que merecen reforma, pero es absurdo pensar que la clave única de la segunda generación de reformas democráticas es desplazar facultades de la Presidencia a esos espacios de poder.

La cantaleta de la Presidencia imperial puede complacer a quienes ya aprendieron una fórmula para criticar, pero hoy los problemas de la gobernación democrática son otros.

Muchos arguyen que el Congreso goza de una especie de superioridad democrática frente al Presidente.

Nos invitan a confiar en el Legislativo al tiempo que debemos conservar el recelo frente a una Presidencia

congénitamente autoritaria.

El argumento que subyace es que el Congreso es democráticamente superior al Ejecutivo. Una especie de privilegio ontológico enaltece a la legislatura. Pero ya lo hemos visto recientemente: el Congreso puede ser, en su actuación política, idénticamente caprichoso, idénticamente arbitrario, idénticamente desconfiable que el Ejecutivo. Lo sucedido con el presupuesto se ajusta a estos parámetros.

Ninguna institución política merece idolatría. No podemos pasar de la sacralización de un órgano a la sacralización de otro ni debemos entender la satanización del Ejecutivo como una necesaria compensación histórica. Si hemos de creer en el régimen constitucional habremos de abandonar de una vez por todas la idea muerta de que el Congreso es una institución democráticamente privilegiada y que el Presidente sobrelleva, por su propia naturaleza, una legitimidad menguada. Lo mismo podría decirse del debate del federalismo. Se ha dicho durante mucho tiempo que democratizar es descentralizar. Es cierto, pero lo es hasta cierto punto, porque el federalismo es un punto medio entre la derrama y la concentración del poder.

Hace unos cuantos años el reclamo regional era, sin duda, fundado por un centralismo agobiante. Hoy, debemos pensar también en los lazos de cohesión nacional y la labor indispensable del centro como agente de distribución.

Un federalismo mal diseñado sería gravísimo para la gobernabilidad del país e, incluso, para su propia unidad. Lo que sucede en países del Cono Sur es una buena advertencia para México: un federalismo excesivo puede tener consecuencias graves para la marcha de la economía y la política. Pienso igualmente en el lamentable manejo que se le hada dado al consenso. La demanda del consenso aparece una y otra vez en el discurso público. Necesitamos consensos, dicen todos. Hemos aprendido que lo importante es construir consensos, ha dicho recientemente el Presidente, resumiendo el aprendizaje de su primer año. Pero el consenso no es la vía: es la trampa. Estamos atorados justamente por haber edificado al consenso. Entendámonos: consenso es el acuerdo de todos los miembros de un grupo, consenso es la coincidencia de cada uno, unanimidad.

En otras palabras, el consenso adorado por los idólatras de la transición consagra el poder absoluto de la mínima minoría.

Aquella palabra absurda del “mayoriteo” que inventaron hace unos años los opositores del PRI, persigue como fantasma a los nuevos regentes que no se han dado cuenta aún qué democracia es eso: decisión de la mayoría. Quizá no les gusta a los hombres del consenso, pero gobernar democráticamente es mayoritear.

En esas andamos los mexicanos. Incapaces de crear nuevas palabras y usando las viejas, las de antes, aunque su significado sea muy diferente y lo definido entonces ya no corresponda a la nueva realidad.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1. “Las divisiones han sido fuente de grandes males para la nación, nos hicieron vulnerables ante las acechanzas del exterior y propiciaron invasiones, con el costo de la pérdida de la mitad de nuestro territorio y de su ocupación por tropas extranjeras.

En un Partido político, las divisiones concitan el rechazo social, que se refleja en la pérdida de las preferencias electorales. Un Partido dividido no puede ser opción de gobierno porque resulta incapaz de satisfacer las expectativas ciudadanas.

No podemos volver a equivocarnos. Debemos anteponer los intereses de la sociedad y del Partido a los intereses personales y de grupo.

En nuestro nuevo sistema político, y especialmente en el electoral, con una alta pluralidad y competencia, la división del Partido nos podría llevar a la diáspora y a un rechazo civil equivalente a la desaparición.” Beatriz Paredes Rangel.

2. “Hay riesgos de ingobernabilidad al debilitarse el estado de derecho por la creciente delincuencia e inseguridad pública. La autoridad no está cumpliendo cabalmente con su obligación esencial de cuidar la vida y los bienes de los mexicanos. Lamentablemente, porque no lo festinamos, nos duele como mexicanos y como opción política responsable, no hemos encontrado y no han encontrado los mexicanos suficiente capacidad para detener la grave espiral de violencia y muerte que nunca antes se había tenido en nuestro territorio nacional, en tiempos de paz.

Quiero reiterar, el PRI, sus gobernadores, sus presidentes municipales, sus legisladores han actuado con plena responsabilidad acompañando al Ejecutivo Federal en el ámbito de las atribuciones de la jurisdicción estatal y municipal, en el combate a la delincuencia, a pesar de los precarios recursos de los municipios y de los estados, ahí han estado nuestras Autoridades Locales, con conocimiento, convicción y valor, pero así como hemos colaborado enfrentando un problema que aqueja a toda la nación, demandamos que no se utilice electoralmente la problemática de la inseguridad.

Rechazamos el abuso, que pretende confundir a la sociedad, cuando se asume que son otros los órdenes de gobierno, a los que corresponde afrontar el embate a la criminalidad organizada, y el crecimiento del narcotráfico que ha generado esta secuela de inseguridad. Queremos que el Gobierno de la República responda a cabalidad de lo que es su responsabilidad constitucional.” Beatriz Paredes Rangel

3. “La causa fundamental de los disturbios en el mundo de hoy, es que los estúpidos son presuntuosamente seguros, mientras que los inteligentes están llenos de dudas.” Bertrand Russell

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