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martes, diciembre 12, 2000

¡Qué chulada de gobierno!

12 de diciembre de 2000

Agenda Política

Miguel Acosta Vargas

Si los problemas que teníamos los mexicanos con los funcionarios priístas era enorme, ahora, en la era foxiana se han incrementado y nadie, o casi nadie, entiende nada. Si antes llamábamos “demagogos” a quienes decían mentiras, ahora decirles “conductores del pueblo” a los foxistas ya no significa nada.

Ahora, para entenderlos, se deberán haber leído, por lo menos, los mamotretos de Luis Pazos –flamante diputado panista y único doctor en economía egresado de las Academias Vázquez, según escribía Manuel Buendía– y de Miguel Angel Cornejo.

La prueba cabal de ello es la Secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, quien nos dice cómo debemos pensar ahora los mexicanos respecto de los problemas de nuestro país: “Nunca más "guerras contra la pobreza". De hoy en adelante: “Caminos, rutas, puentes, catapultas de prosperidad”. Como quien dice, no importa qué hagamos, lo importante es cómo lo denominemos. La demagogia en pleno, pues.

El mensaje de la secretaria Vázquez Mota es rotundo y preciso: no importa qué hagamos para mejorar realmente la paupérrima vida de 40 millones de mexicanos, lo verdaderamente trascendente es cómo llamemos a esos compatriotas en desgracia. La magia de las palabras, de los sueños, de las ilusiones, como sustituto de los prosaicos programas que mejoren su condición miserable.

Igual que Benito Mussolini: explotar a los pobres hasta lograr su desaparición, por muerte, por inanición. ¿Para qué son pobres? ¿Quién les manda no creer en los sueños?

En este tiempo de manejo mediático por los políticos y los empresarios, sin importar la calidad del producto ofrecido, Fox Quezada ha determinado incrementar un 12 por ciento lo destinado por Ernesto Zedillo en este año para el rubro de la difusión. Realmente mostró pronto lo que le importa al presidente y a sus gerentes: el manejo de su imagen. Realmente no le importa destinar más recursos para la educación, ni para atender la infraestructura básica en estados y municipios, a él y sus monitos sólo les interesa su imagen. En realidad, decir que sólo les interesa su imagen puede sonar, y ser, una exageración, por ello debo rectificar y decir que al presidente y a sus gerentazos les preocupa, fundamentalmente el manejo de su imagen y por ello el incremento del 12 por ciento en el presupuesto federal para este rubro.

Hasta este día, los mexicanos han esperado de los miembros del gabinete que sepan cómo hacer las cosas en la administración pública y así ha sido en muchos ámbitos, aunque también nos hemos encontrado con cada sorpresa.

Pero ahora, lo que preocupa a muchos en la estandarización de las bendiciones, del manejo de los sueños como alternativa y con muestra en cada acto público, en cada decisión oficial de la ignorancia y la soberbia. Y ambas son preocupantes, porque ya conocemos el costo de tener funcionarios ignorantes o soberbios, o ambos. Pedro Aspe, Ernesto Zedillo, Herminio Blanco, Angel Gurría, Chema Córdova, Guillermo Ortiz y tantos y tantos más que hemos padecido ya y ahora tenemos a los nuevos soberbios e ignorantes.

Los anuncios son muy ominosos: los foxistas esperan que los ciudadanos hagamos todo el esfuerzo. Que soñemos, que despertemos, que ahorremos, que nos apretemos, una vez más, el cinturón. La misma canción con el mismo tono, la misma amenaza, si no pagas impuestos, si no aceptas la reforma fiscal.... en tu salud, educación y demás demandas básicas lo hallarás.

Tenemos un gobierno que pide, exige, restricción del gasto a los ciudadanos pero que destina más recursos para manejar su imagen publicitaria y propagandística.

¡¡¡Qué chulada de gobierno!!!

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.- “Es que en nuestro país, las leyes se han hecho para consolidar un proyecto de nación que busca la democracia representativa y que impide la participación de la ciudadanía. Esto es muy malo para la vida del país, pues vuelve a los funcionarios electos propietarios de la soberanía durante su período de gobierno. A nadie le tienen que consultar a nadie le rinden cuentas...... La democracia no se agota en los procesos electorales, la democracia exige que exista igualdad de oportunidades de los ciudadanos para influir en la vida pública. Todos los ciudadanos deben poder participar sin discriminaciones de carácter político, religioso, racial, de género, ideológico, sexual o de cualquier otra especie. La participación debe ser continua e informada. Las leyes deben propiciar este cambio de perspectiva..... El respeto que nos merecen los demás miembros de la sociedad, a pesar de que piensen diferente que nosotros. Esto nos obliga, como autoridad, a conocer y reconocer la diversidad de opiniones que pueden existir en torno a cada tema que implique decisiones de gobierno. Tendremos que aceptar aún el tono y los canales que los ciudadanos y los habitantes de nuestro estado que no fueran ciudadanos empleen. El respeto no está en oír y olvidar, sino en escuchar, considerar y responder. No podemos simular el respeto y agotarlo en un plan de relaciones públicas de los poderes. Para cada propuesta se exige una respuesta.”.

Los anteriores conceptos fueron expresados por Enrique Michel Ruiz, presidente municipal de Colima y ahora los traigo a colación, sin ánimo de descontextualizarlos y sí de pedir congruencia entre el discurso y los hechos.

En negritas se destacan los conceptos principales cuya extensión y contenido chocan frontalmente con los hechos del alcalde, quien se niega a hacer una verdadera consulta a las comunidades rurales para que sean los pobladores de éstas quienes elijan a las autoridades auxiliares. Nada pierde el ayuntamiento con validar la selección hecha por los ciudadanos. Por el contrario, gana en sensibilidad, acercamiento con la gente y, sobre todo, en hacer realidad su propio discurso.

En fin, es su oportunidad de mostrar su verdadero rostro.

2.- La carrera por el 2003 ya se inició en todos los partidos, incluido el aún en ciernes de Carlos Vázquez Oldenbourg. Por lo pronto, las declaraciones poco razonadas de Antonio Morales de la Peña, diputado purinominal panista y secretario general de ese partido, y Héctor Velasco, coordinador del grupo parlamentario priísta en el congreso local, en el sentido de que PAN y PRI buscarían hacer alianzas para ganar las elecciones del 2003, suenan más a gritos guajiros y a despropósitos que otra cosa.

Los panistas, por boca de su novel diputado plurinominal, dan muestra de una ansiedad insospechada y de una flaca memoria, pues hace muy poco otros panistas de mayor categoría formal habían descalificado al PRD y exigían que primero arreglara sus asuntos internos y luego se vería si los nuevos ricos –políticamente hablando– se aliaban con los bocabajeados perredistas.

A su vez, los perredistas, por boca de uno de sus líderes reales, Carlos Sotelo, dijo que el PRD podría hacer alianzas con cualquiera, hasta el PRI, menos con el PAN.

El sensato en este asunto fue el presidente del comité directivo estatal priísta, Alberto Vázquez, quien dijo que, primero, el PRI tenía que pensar en cerrar filas y hacer una alianza real con la sociedad y con los grupos y fuerzas que lo integran.

En fin, así terminan los políticos este año.

3.-“El lenguaje de la verdad debe ser simple y sin artificios” Séneca



XERL, 12 diciembre 2000

Los hechos desmienten a las personas y más en el caso de los políticos. Enrique Michel Ruiz, alcalde panista de Colima, hizo durante su campaña muchas promesas, entre las que sobresalen las de consultar a la sociedad para los asuntos de trascendencia.

En los hechos, ha incumplido su palabra respecto de dos temas: el incremento a las contribuciones y el asunto de las autoridades auxiliares.

Durante un foro habido en la Universidad de Colima hace pocos días, El alcalde Michel Ruiz dijo: “(...) En nuestro país, las leyes se han hecho para consolidar un proyecto de nación que busca la democracia representativa y que impide la participación de la ciudadanía. Esto es muy malo para la vida del país, pues vuelve a los funcionarios electos propietarios de la soberanía durante su período de gobierno. A nadie le tienen que consultar a nadie le rinden cuentas...... Todos los ciudadanos deben poder participar sin discriminaciones de carácter político, religioso, racial, de género, ideológico, sexual o de cualquier otra especie. La participación debe ser continua e informada. Las leyes deben propiciar este cambio de perspectiva..... Esto nos obliga, como autoridad, a conocer y reconocer la diversidad de opiniones que pueden existir en torno a cada tema que implique decisiones de gobierno. El respeto no está en oír y olvidar, sino en escuchar, considerar y responder. No podemos simular el respeto y agotarlo en un plan de relaciones públicas de los poderes. Para cada propuesta se exige una respuesta. (...)”. Fin de la cita.

Los anteriores conceptos fueron expresados por Enrique Michel Ruiz, presidente municipal de Colima y ahora los traigo a colación, con ánimo de pedir congruencia entre el discurso y los hechos.

Este discurso choca totalmente con los hechos del alcalde, quien se niega a hacer una verdadera consulta a las comunidades rurales para que sean los pobladores de éstas quienes elijan a las autoridades auxiliares. Nada pierde el ayuntamiento con validar la selección hecha por los ciudadanos. Por el contrario, gana en sensibilidad, acercamiento con la gente y, sobre todo, en hacer realidad su propio discurso.

Tampoco consultó a los ciudadanos para el asunto de los impuestos y ya hay quejas al respecto.

¿Qué va a hacer el alcalde Michel Ruiz?

No lo sé, pero estoy seguro de que sus actos le harán perder credibilidad ante la sociedad.

jueves, diciembre 07, 2000

Repensar al PRI


7 de diciembre de 2000

Agenda Política

Miguel Acosta Vargas

El día que fue electo Gustavo Vázquez Montes como presidente del comité directivo estatal del PRI, me permitieron hacer uso de la palabra y dije, entre otras cosas, lo siguiente: “ Tras haber perdido la presidencia de la república y la mayoría absoluta en el Senado, han surgido grandes polémicas. Si nos sobresaltan las ventiladas en los medios, no nos inquietan menos las surgidas en la conciencia de los priístas. Eso lo sabemos perfectamente, aunque muchos no lo digan en voz alta.

Es tiempo de cambiar Todos hablamos de cambios. Como ya se ha dicho, todo cambia. Cambió México. Cambiamos los mexicanos. Pero es preciso cambiar donde debe hacerse: en el fondo de las cosas. Ahí se requiere el cambio, porque ahí se halla la raíz de los problemas. No sigamos la vieja tradición de los cambios gatopardianos, no cambiemos sólo en la superficie. No tengamos miedo al cambio. Hagámoslo nuestro.

En nuestra historia ha habido confusiones, vacilaciones, retrocesos. Los priístas hemos sido responsables de esto, por acción o por omisión; y hemos pagado el precio de la obsecuencia o del silencio. Es un alto precio: ayer fue la vergüenza; hoy, además, la derrota.

Ninguno deja de interrogarse sobre la suerte futura de su partido. No hay quien no se alarme por el constante egreso de correligionarios: unos decepcionados, iracundos otros. El clamor se incrementa cada día. Los priístas ya no deseamos apechugar con los errores cometidos por dirigentes y candidatos y tampoco deseamos guardar silencio.

Vivimos con el corazón encogido, porque desconocemos el destino de nuestro Partido. ¿Cómo confiar ahora en quienes ya demostraron con suficiencia su incapacidad para llevar al PRI a puerto seguro?

Las ambiciones andan sueltas. Cada quien tiene la suya y la agita como bandera al viento. Pero la disputa es, debe serlo, por la nación y por el partido, no por sus restos.

Pero volvamos a la razón de mi presencia en esta tribuna, la más alta para un militante en Colima; una asamblea deliberativa y ejecutiva a la vez, donde hay capacidad y talento, razón y entendimiento. Estoy aquí para hablar de los cambios y de la corresponsabilidad por lo ocurrido el dos de julio.

Hace dos años, en esta misma tribuna, hablé de la necesidad de construir un verdadero partido; para lograrlo, dije, requeríamos avanzar en seis puntos, dos de ellos indispensables: solvencia económica y libertad real para elegir dirigentes y candidatos a todos los cargos de elección popular. No lo hicimos así y los resultados están a la vista. Hoy, las premisas tienen mayor vigencia y urgencia.

Hay un evidente vacío de poder en el PRI y vamos hacia un abismo. Perogrullo tiene la receta para este mal: evitar el vacío y colmar el abismo. Eso debe hacerse en el PRI. Con hechos, no con discursos; con rectificaciones, no con regaños. Debe hacerse pronto y a fondo. Bien y rápido.

Oigo a mis conciudadanos, a mis amigos, preguntarse por el destino inmediato de esta embarcación navegante en aguas inciertas. No es una travesía sencilla ni hay claridad en el rumbo. Pero es preciso seguir adelante. Sin embargo, surge una pregunta: ¿hacia dónde? Porque es tiempo de precisar rumbo y destino y después, elegir al capitán para conducir la nave. No es tarea sencilla, pero hay capacidad, valor y talento en muchos priístas, como para cumplirla con éxito.

Circulan muchos nombres. Cada uno llena la imaginación, el corazón y la inteligencia de un grupo de priístas. Los postulantes se han echado a la calle y con ellos comienza el desfile de sus seguidores, quienes ya tienen banderas particulares, a falta de grandes banderas generales. Son desfiles arriesgados en horas de peligro. Pero así están las cosas.

Esos abanderados tempranos ya nos han dicho sus propósitos. Sí, ellos quieren, quieren, quieren. Por lo pronto, querer es todo. Y quieren ser investidos. O dicho de otra forma: quieren el poder, compañeros; ansían el poder del partido. Quieren el mando, el liderazgo. El poder a puños.

Nos debe interesar esta reflexión. No importa quién quiera ser el presidente del partido a nivel nacional; necesitamos saber para qué quiere dirigirlo, con qué proyecto, hacia qué horizonte. Lo necesitamos para saber si sus propuestas coinciden con las nuestras, o si son mejores. Por lo pronto, no sabemos qué quieren quienes tanto quieren.

En el gran vacío provocado por la derrota del dos de julio, afloraron muchas ambiciones y ahora debemos oír las propuestas. ¿O acaso deseamos permanecer en la discreción y el silencio mantenidos durante tantos años? Difícilmente sucederá tal cosa. Por eso necesitamos saber qué quieren hacer con el Partido, a qué dedicarán el poder anhelado y en qué invertirán el apoyo solicitado. Así sabremos a qué le tiran ellos y a qué le tiramos nosotros.

El dos de julio nos dejó una tarea impostergable: repensar a México y repensar al PRI. Repensar quiere decir pensar de nuevo, para descubrir a la nación y formular el plan de viaje de los mexicanos. Después, debemos movernos en esa dirección, en forma enérgica y resuelta. Debemos hacerlo porque México impone su nueva presencia y exige soluciones de veras: ni ambiciones, ni dogmas, ni espejismos. Estos seducen a quienes los proponen, y agravian a quienes los padecen.

Hoy, nos dolemos de políticas económicas cuya aplicación ha lacerado al país y ensombrecido sus días: de ellas procede ese inmenso contingente de mexicanos en pobreza extrema, esto es, en franca y dolorosa miseria. Un contingente de millones, no sólo un puñado. Ayer, nos avergonzaba impulsar la pretensión de justicia social y hoy nos dolemos de haberla abandonado y sustituido por un catálogo aséptico de medidas administrativas.

Hoy nos dolemos del olvido de una Revolución popular en aras de un breviario de programas, acciones, metas y lineamientos carentes de espíritu y, por lo visto, también de cuerpo. De todo eso, y más, nos dolemos hoy. Por todo eso, y más, debemos repensar a México y rehacer su camino y su destino.

Los asuntos a tratar son numerosos y apremiantes. Cada uno constituye un paso adelante en la ardua tarea de repensar a México. No es fácil, y hasta sería arbitrario, colocar algún tema a la cabeza y los otros después, como asuntos aplazables o secundarios. Los mayores temas de México poseen una rara virtud: todos son principales e impostergables. Urgen y tocan a nuestra puerta. Si no hay respuesta, la derribarán. Por eso debemos abordarlos en haz, todos de una vez.

Ahora bien, ¿cómo hacerlo si no hemos hecho, previamente, ese ejercicio de reflexión para definir qué nación queremos ser y hacia dónde nos debemos enfilar? No sólo con quién nos debemos afiliar. Entonces, abramos primero la discusión sobre el tema del país. Ese es el orden del día, y ese es el orden de los temas en estos días.

Antes de poner en unas manos el partido, debemos poner en las manos de todos la decisión sobre el destino de este partido. Es decir, antes de elegir a una persona debemos repensar a la nación y al partido. Luego se entregará la estafeta, con un mandato riguroso: recobrar el rumbo perdido, reencontrarnos con la gente y devolverle al partido su condición de gobernante y mayoritario.

Sólo así tendremos un partido con rumbo, aprovisionado con el ánimo, el espíritu y el mandato de todos. Sólo así contaremos con los instrumentos para mover las fuerzas del país. Me pregunto y pregunto: ¿no es esto cuanto deseamos, cada vez con mayor anhelo y con más urgente necesidad? ¿Cómo podemos contribuir a este gran esfuerzo de reflexión para repensar a México y redefinir al PRI?

Aceptando la responsabilidad tenida en la debacle del dos de julio, porque cada uno, desde nuestro nivel de participación y responsabilidad, estamos obligados a asumir la parte correspondiente por la pérdida catastrófica, aunque previsible, sufrida en los idus de julio.

Cada uno debemos asumir las culpas y las consecuencias de éstas. Debemos rechazar responsabilidades colectivas y automáticas. Ni traducen la realidad ni se avienen con la justicia. Así, quienes fuimos responsables de la conducción partidista debemos hacernos a un lado para dejar a otros –más preparados y capaces; más entusiastas y efectivos– la tarea de guiar al partido en su nueva etapa. Esta es una acción insoslayable. Poco aportamos al partido quienes ya demostramos ser ineficientes dirigentes o malos candidatos.

No se trata de huir, ni de rehuir responsabilidades; por el contrario, se trata de dejar en absoluta libertad a la nueva dirigencia para asignar responsabilidades a quienes puedan desempeñarlas mejor.

Por estas y otras razones, me congratula compartir estas reflexiones con ustedes, justo cuando es momento de reasumir el nacionalismo revolucionario, subyacente en el cimiento del PRI. Reasumirlo con éste o con otro nombre, pero siempre con su espíritu genuino. No sugiero desandar el camino recorrido. Eso sería imposible y además, absurdo. Sólo propongo recuperarlo y continuarlo.

El PRI es un partido histórico: legatario y transmisor de las mejores causas populares. Lo es, pese a sus errores y tropiezos. Lo es, por encima de las claudicaciones y los atropellos de sus militantes, por quienes no debemos responder todos, ni estamos dispuestos a hacerlo”.

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.-El diputado plurinominal panista Antonio Morales de la Peña, secretario general del comité directivo estatal de ese partido, hizo unas declaraciones simpáticas en el sentido de ir ante uno de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para hacer una denuncia de hechos acerca de lo ocurrido en torno del asunto de los magistrados amparados, la resolución de la propia Corte al respecto y la manera en que el titular del poder ejecutivo, Licenciado Fernando Moreno Peña, cumplió esta orden.

Lo interesante del asunto es cómo el propio diputado plurinominal panista reconoce un hecho inobjetable y vital: su acción no está contemplada en la Constitución ni en ninguna ley, no tiene valor legal, sólo es un acto para dar a conocer a uno de los ministros del Poder Judicial Federal –al ponente de la resolución, precisamente– y en este sentido, el reconocimiento es tácito: la acción emprendida por este diputado está al margen de la Constitución General de República, de la particular del Estado y de las leyes de ellas dimanadas.

Por ello, me pregunto si Antonio Morales de la Peña, quien juró guardar y hacer guardar todos los anteriores ordenamientos, se dedica a llevar a cabo acciones al margen de la Constitución y las leyes vigentes en Colima y en México y no sólo eso, sino, cachazudamente, lo reconoce y se ufana de ello.

Así, tenemos al diputado plurinominal panista Antonio Morales de la Peña, secretario general del comité directivo estatal de ese partido, muy ufano y por la calle gritando a cielo abierto su irrespeto por la Constitución y las leyes vigentes en Colima y en nuestro país y satisfecho por actuar al margen de la Constitución.

Por otra parte, anunció la entrega de copia del diario de los debates donde se encuentran las intervenciones de los diputados panistas y de todos quienes intervinieron en esas sesiones, para fijar sus posiciones al respecto. Tales documentos son para fundamentar su chisme, su argüende.

2.- ¿A qué hora nos ponemos de pie, nos despertamos, nos levantamos la inmensa mayoría de los mexicanos? ¿5:30? ¿5:45? ¿6:00? No lo sé, pero conozco a muchísimas personas y prácticamente todas ellas se levantan alrededor de las 5:45 de la mañana. Levantar a los hijos, preparar el desayuno, llevarlos a sus respectivas escuelas son tareas cuyo cumplimento cotidiano exige levantarse a esa hora.

Usted se preguntará, amable lector, a qué viene todo este rollo y la respuesta es inmediata: a la alharaca levantada por los periodistas de radio y televisión, principalmente, porque Andrés Manuel López Obrador habrá de iniciar sus labores oficiales a las 6:30 horas con una reunión con su Secretario General, el de Seguridad, el Procurador y algunos más para ver el primer reporte y tomar decisiones al respecto.

Desde mi punto de vista, estos vales se ahogan en un vaso de agua y, sobre todo, le hacen al cuento. ¿A qué hora se levantan los responsables de los noticieros cuyo inicio es a las seis de la mañana, como el de Ricardo Rocha, por ejemplo?

Conozco a muchos políticos cuyas actividades se inician desde muy temprano y aquí en la capital del estado tenemos dos ejemplos directos: el gobernador del estado y el presidente municipal. De ambos me consta su capacidad y disposición de ánimo para estar desde temprano atendiendo asuntos oficiales. Nadie puede hablar de poses o actitudes populistas y sí de continuar una añeja costumbre de alzarse a primera hora.

3.- “Algunos llaman razonamiento a encontrar argumentos para seguir creyendo lo mismo”. Robinson


martes, diciembre 05, 2000

Fox, el Gran Demagogo

Agenda Política

Miguel Acosta Vargas

Seguí con mucha atención las actividades de Fox Quezada el uno de diciembre. Desde la expresión pública de su religiosidad, hasta su acto apológico en el Auditorio Nacional, pasando por su rendición de protesta como presidente de todos los mexicanos.

Ir a desayunar a Tepito me pareció un acto propio de Luis Echeverría Alvarez, intrascendente por sí mismo y carente de sentido real, pero sirve para la foto y la nota de color y ello incluye la tremenda enchilada que le pusieron al guanajuatense.

El discurso en San Lázaro fue muy bueno. Francamente muy bueno. Dejó ver que iba por todas las canicas. Su manejo del escenario fue excelente. Se vio muy superior a los priístas que intentaron apabullarlo con el grito de Juárez, Juárez y que el propio Fox terminó coreando. El mantenimiento de un estado laico fue uno de sus compromisos, otro el de no privatizar PEMEX y la CFE. En cambio, deslizó muy quedito el aviso de la próxima privatización del IMSS, cuando dijo:” (...) propongo democratizar el acceso a los servicios de salud pública, contar con un sistema en el que los beneficiarios tengan voz en las decisiones que les afectan, y una mayor libertad en la elección del prestador del servicio, hasta llegar a que cada familia elija a su propio médico. Si el 2 de julio mexicanos y mexicanas pudieron elegir a su Presidente, no veo por qué no puedan elegir a su médico. El cambio implica brindar protección financiera en materia de salud a toda la población, para que al finalizar el sexenio todas las familias mexicanas cuenten con un seguro básico de salud. Implica también que los servicios públicos de salud se otorguen no sólo con calidad, sino con el respeto, la calidez y la sensibilidad que todos queremos ver.(...)”.Fin de la cita.

La parte final de su discurso fue un rosario de buenas intenciones, rematadas todas con el ya famoso “hoy” y entre ellas quiero destacar la referente a la de los jubilados y pensionados, a quienes ofreció: “(...) A los jubilados les digo que lucharé por pensiones justas, que les permitan vivir con dignidad, con la dignidad que se merecen hoy.(...)”. Fin de la cita. Muchos de esos jubilados y pensionados reciben el equivalente a un salario mínimo mensual. Esta sería una primera acción digna de tomarse en cuenta, de reconocerse y hasta de aplaudirse.

Pero lo que me preocupa, como a otros mexicanos, es el asunto de los símbolos religiosos manejados por Fox y el de hacernos creer que elegimos a una familia y no a un “mono”, como me dijo un amigo panista. Más allá del respeto irrestricto a la religiosidad y la libertad para exhibir en público sus preferencias religiosas, o sexuales, es necesario tener mucho cuidado y no jugar con el asunto de una religión oficial, o el de la reivindicación de viejas luchas perdidas por el clero católico. El Presidente Fox está obligado a que sus acciones no den lugar a nadie a pensar que sus fueros han reverdecido, que otra vez el cerro del Cubilete es el centro de nuestra Patria, que en las ceremonias oficiales deba iniciarse con el añejo ¡¡¡Viva Cristo Rey!!! O que la leyenda que deba sustituir al revolucionario “Sufragio Efectivo, No Reelección” deba ser el de "Religión y Fueros”. En este sentido, el populismo de derecha ultramontana y decimonónica es tan estupidizante, salvaje y perjudicial para el advenimiento ( palabra usada para estar a tono con el nuevo vocabulario oficial) de una sociedad plenamente democrática, contemporánea, libre y dispuesta a cambiar para bien de todos. Insisto: es incuestionable la libertad de Fox Quezada para profesar en forma pública o privada la religión y relación sexual de su preferencia, pero no se vale incorporar sus gustos y preferencias religiosas a las acciones, fórmulas y actividades propios de un estado laico. Que bendiga a su familia, a sus amigochos y amigochas del PAN o del gabinetazo, pero que a los millones y millones de mexicanos que no concordamos con él, o que somos respetuosos de la religiosidad de los demás y que ejercemos a plenitud nuestra libertad en materia de religión, nos deje en sana paz. Esta muy bien que nos diga que es un cristiano practicante, pero que no parezca que tenemos, más que un presidente cristiano, uno gobernante cristero.

Ya con una guerra cristera tuvimos. ¿Desea promover otra desde la presidencia?

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

1.-Triste rol jugaron los priístas en el Congreso, durante el acto de la toma de protesta a Fox. Mal y de malas. Fueron ninguneados los legisladores por el presidente, al ser tratados como chamacos carentes de razón, como adolescentes. Y es que Fox supo salirles al paso y ganarles los gritos y sombrerazos. Acostumbrados a apoltronarse en las curules y soltar los viva México y demás consignas para responder a sus opositores. Entrenados a aplaudir a rabiar a cada giro de lenguaje del presidente en turno, andaban perdidos. Novatos la inmensa mayoría en el uso de la interpelación, fueron vencidos por quien estuvo contra Salinas de Gortari y está más acostumbrado al uso del lenguaje picaresco y descalificador.

Peor se vio Sauri Riancho cuando cuestionó el hecho de que Fox se hubiera dirigido primero a sus hijos y lanzado un estentóreo “Hola”, antes de usar la protocolaria fórmula de: “Honorable Congreso de la Unión”. Cierto, al rendir protesta Fox cambió la fórmula constitucional. Por ello, debería recibir una amonestación pública, porque sus actos deben ajustarse estricta y cabalmente a lo estipulado en la Carta Magna y no hacer cuanto le venga en gana, o, en su caso, enviar una iniciativa al Congreso para modificar dicha fórmula y punto.

En fin, ojalá aprendan los priístas en el Congreso a ser verdadera oposición. No es tan complicado, cuando se tienen convicciones democráticas, sentido histórico y, sobre todo, inteligencia para saber dónde y en qué momento se vive.

2.- Colima es uno de los municipios donde los ciudadanos que viven en poblados de la zona rural no podrán seleccionar a tres o cuatro de sus conciudadanos para que de ellos el Cabildo, entiéndase el presidente municipal y “sus regidores”, designe a las autoridades auxiliares en poblados, rancherías y Juntas municipales. En este sentido, le doy toda la razón a Enrique Michel cuando, al participar en un foro acerca de las elecciones en este año, dijo lo siguiente: “(...)No podemos limitar la participación de los ciudadanos en el quehacer público y mucho menos evitar que los espacios de participación ganados por la sociedad sean eliminados del espectro político simplemente ignorándolos.(...)”. Fin de la cita.

Como suelen decir en mi pueblo: “... cúmplase la palabra de Dios... en la parcela de mi compadre...”. ¿Congruencia entre el discurso y los hechos? Esto difícilmente lo aplican la mayoría de los políticos. Por cierto, vale la pena aclarar un hecho: las modificaciones hechas a la Ley Orgánica del municipio Libre no obligan a los presidentes y los cabildos a designar a las autoridades auxiliares. No mientan.

3.-“(...) Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él. Tampoco una verdad puede transformarse en error cuando nadie se adhiere a ella (...)”. Mahatma Gandhi