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viernes, agosto 27, 2010

El Puerto Seco

El rector de la Universidad de Colima, Miguel Angel Aguayo, fue claro: los inversionistas tienen hasta el 31 de diciembre para iniciar trabajos del puerto seco de Tecomán, de otra manera, vamos a cancelar el convenio, por incumplimiento de la contraparte.

Más claro, ni el agua. Si no hay acción en este año, la Universidad dará por cancelado el convenio suscrito debido a la incapacidad de los inversionistas de dar inicio real a los trabajos necesarios para echar a andar el famoso puerto seco de Tecomán.

El rector también señaló que en caso de que se cancele el convenio, la Universidad ni ganará, ni perderá, sino todo lo contrario, añadiría por mi parte. Esto sería debido a que la Universidad no habría dejado de recibir nada, ni habría invertido un solo peso en esta obra, sino que su aportación sería con las 120 hectáreas de terreno y nada más.

Además, el rector dejó en claro que la Universidad puede encontrarle otro destino a esas tierras, entre las que estaría la instalación de una armadora automotriz, por señalar un caso concreto.

Lo importante es que la Universidad esté en posibilidades de participar de manera activa en el desarrollo y evolución de nuestra sociedad. Esta es una de sus funciones primordiales: contribuir no sólo a la preservación de la cultura, la ciencia y las artes, sino en vincularse con los distintos sectores productivos y proporcionar no sólo el personal requerido para esas áreas, sino ser sujeto activo, y no sólo referente, en el mejoramiento de nuestra sociedad.

La universidad, a más de ser lugar donde se discuten los asuntos que interesan a nuestra comunidad, al estado, al país y al mundo, es el lugar donde se hace ciencia, donde se promueven, y no sólo se difunden, las artes en sus distintas manifestaciones.

La Universidad es el lugar donde nos encontramos todos, sin distingo alguno, porque hay espacios para reflexionar y para escuchar a todas las voces. Es el espacio natural para aprender a negociar a partir de las diferencias, porque es el lugar donde se enseña a respetar y valorar lo diferente.

Por eso da gusto que el rector diga: ya basta. Es tiempo de que alguien dijera ya basta. No se trata de ver a qué horas o cuándo se les va antojar dar inicio a las obras. La vida es dinámica y la universidad no puede estar sujeta a negligencias o caprichos de nadie.

Bien por el rector.

Tres Comentarios al Margen

1. ¿El alcalde de la capital está obligado a responder a sus detractores y críticos permanentes? Desde mi punto de vista, sí. Fue electo por la mayoría de los que votaron para cumplir una responsabilidad específica. Ahora bien: es cierto que la ciudad está más sucia que antes; también es cierto que la ciudad está más oscura que antes y, de igual manera, hay baches en varios rumbos de la ciudad.

Estas son las tareas cotidianas del alcalde de la capital. Es cierto. Ahora, el alcalde debe informarnos a los ciudadanos, a los pobladores de este municipio, qué ha hecho y por qué están las calles como están y qué ha estado haciendo para remediar estas situaciones.

2. Nunca es tarde para no hacer nada. Jacques Prévert

3. El progreso consiste en el cambio."Miguel de Unamuno

macosta68@gmail.com

agendapolitica.blogspot.com

lunes, agosto 16, 2010

Violencia, Trascender los Discursos

Editorial

Nuestras Noticias

La violencia se ha recrudecido y ha pasado a ser asunto de todos los días. Más allá de las buenas intenciones, más allá de los buenos deseos de que la situación mejore, la verdad es que cada día es peor.

Los jóvenes baleados la madrugada del domingo en la capital del estado, al salir de una discoteca, es un hecho que muestra con claridad que, actualmente, se vive en nuestra entidad la peor etapa de la narcoviolencia.

Atacar a los parroquianos de determinados negocios parece no tener sentido, pero la verdad es que forma parte de las acciones con los delincuentes atacan a sus enemigos, a quienes disputan el control de venta de drogas en la plaza.

Ya ha ocurrido en otras ciudades del país y ahora, por desgracia, esos actos violentos, criminales, ocurren en la capital de nuestro estado.

La verdad es que no hay policía que pueda impedir que estos actos ocurran, porque ocurren de improviso y nada pueden hacer las fuerzas de seguridad, excepto exacerbar las medidas de seguridad, particularmente la revisión y control de todos los vehículos que traigan polarizados los cristales delanteros. Hacerlo sin excepción podría ayudar.

También resulta necesaria mayor presencia de la autoridad. Es decir, se requiere que haya una percepción social de que las fuerzas de seguridad están haciendo su trabajo y para ello se requiere verlos, precisamente, trabajando, circulando por las calles.

Asimismo, resulta vital mejorar los tiempos de reacción para que no vuelva a ocurrir que transcurran más de 15 minutos antes de que las fuerzas de seguridad y las de auxilio médico acudan al lugar que se les solicita.

Si bien, por fortuna, no hubo muertos producto de la acción criminal en la disco Nuite Lounge, eso no implica que tales hechos no vuelvan a ocurrir y que las consecuencias sean de suma gravedad.

La población necesita ver que sus autoridades se ocupan y que la tarea de preocuparse por la seguridad pública se la dejan, precisamente, a la población.

Por eso pedimos a las autoridades que hagan a un lado los discursos y que lleven a cabo acciones que permitan devolver esa tranquilidad que durante tiempo caracterizó a Colima.

miércoles, agosto 11, 2010

Disentir, Derecho Fundamental

Editorial

Nuestras Noticias

En estos días de guardar, los periodistas estamos en medio del fragor existente entre los distintos bandos: los políticos, los criminales, los ciudadanos, los empresarios y la población en general.

Si usted escucha un programa de noticias y opinión, como éste, o lo ve en la televisión, o lee cualquier medio impreso, se dará cuenta de que, básicamente, todos tienen dos apartados básicos: información y opinión.

Muchos periodistas, comunicadores, opinadores o como usted los quiera llamar, cumplen ambas funciones, es decir, informan y opinan acerca de un asunto determinado. Y usted los lee o los escucha y parece como si supieran realmente de qué están hablando, aunque en realidad estén diciendo sólo barbaridades y tonterías.

Pero lo mejor es cuando políticos y periodistas confunden sus ámbitos y ambos buscan decirle al otro cómo cumplir mejor sus tareas, sus responsabilidades cotidianas. Allí tenemos a los políticos, desde el presidente de la república, hasta el más modesto regidor suplente que haya en el país, diciéndoles a los periodistas cómo deben hacer su trabajo.

Los periodistas hacemos, reitero dos cosas de manera profesional: informamos y opinamos. Nada más. No estamos obligados a decirles a los políticos, a los funcionarios públicos, cómo deben hacer su trabajo, pero sí es nuestra obligación informar acerca de lo que hacen y de lo que dejan de hacer las autoridades, los políticos, los servidores públicos y dar cuenta de los hechos que ocurren en su comunidad, su estado, su país y el mundo.

Otro asunto es el de opinar, como esto que hago que en estos momentos, acerca de los distintos hechos que vemos. Los políticos suelen quejarse y decir que no hacen de las críticas y que sólo escuchan y atienden aquellas que son hechas de manera objetiva.

Esto es una falsedad del tamaño de la catedral mayor de Roma. No le demos vuelta, pues como dijo Roger Bartra, si yo fuera objeto, sería objetivo, pero como soy sujeto, soy subjetivo.

La crítica periodística debe tener un solo valor: estar apegada a hechos comprobables, verificables.

Pero muchos opinadores profesionales consideran que si ellos dicen algo, entonces es cierto. Se consideran dueños de la verdad. No les haga caso. Son charlatanes, merolicos de feria y andan buscando que alguien los compre y ¿sabe qué?: mándelos al diablo cuando los escuche o los lea.

Por lo pronto, en este espacio damos nuestra opinión, pero sabemos que ésta es debatible y entendemos y respetamos el derecho fundamental del ser humano: el derecho a disentir.

Y usted, amable radioescucha, ¿qué opina al respecto?

martes, agosto 10, 2010

Violencia, Mala Señal

Editorial
Nuestras Noticias
El asesinato de tres policías manzanillenses es una muestra clara de que la lucha contra el crimen organizado va para largo y costará sangre, sudor y lágrimas, como dijo Wiston Churchil, al referirse al costo que los ingleses pagarían por la guerra contra Alemania.
Los policías fueron masacrados, en el caso de los baleados cuando otro vehículo se les emparejó y no tuvieron realmente tiempo ni oportunidad de repeler la agresión. Según la información disponible, fueron brutalmente asesinados.
En el otro caso, donde perdió la vida un policía más y otro resultó herido, los policías hacían su trabajo de vigilancia y de detener a un vehículo sospechoso, cerca de donde días antes balearon al director operativo de la policía porteña.
Estos crímenes obligan a todos a colaborar más, a llevar a cabo acciones que permitan recobrar el nivel de seguridad pública, de tranquilidad y de paz social que se tenía hasta hace poco.
La tarea es difícil, tal como lo ha reconocido el propio gobernador del estado, quien dijo que estos crímenes “son de los actos verdaderamente inaceptables y que obligan a las diferentes dependencias del gobierno que tienen que ver con la seguridad pública. También, implementar un programa que vaya mucho más a fondo, programa que vamos a desplegar muy probablemente en el transcurso del día de hoy o del día de mañana.
Lo que sí les digo es que no nos quedaremos de brazos cruzados, llevaremos a cabo las acciones que sean necesarias y ustedes irán conociendo los programas que se van a ir implementando.”
Esas fueron las palabras del gobernador Mario Anguiano.
Por lo pronto, debemos estar atentos a lo que ocurra en nuestro entorno y ser más precavidos en nuestra vida cotidiana. Por supuesto, debemos colaborar con las autoridades para evitar que estos crímenes queden impunes.
La violencia no debe vencernos y tampoco podemos volvernos un país de cínicos.
Y usted, amable radioescucha, ¿qué opinión tiene al respecto?