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lunes, abril 06, 2026

 Agenda Política

Por Miguel Acosta Vargas

PRI: escuchar o desaparecer

 

En mi columna pasada, hablé de cómo andaban los partidos de oposición en Colima: el PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano. Los otros partidos, excepto el PRD, en realidad están trabajando junto a Morena.

Muchos lectores  estuvieron de acuerdo en lo más importante de mi escrito. Este solo hecho no da valor de verdad absoluta a mi opinión, pero sí nos muestra algo importante: muchas personas  piensan así.

Lo preocupante no es tanto cómo perciben los militantes la situación. Lo realmente grave radica en la inacción de los líderes frente al empeoramiento de las cosas.

¿Hay alguna razón para pensar en un cambio  de actitud o de dirección? Pues no, lamentablemente. Los líderes nacionales del PAN y Movimiento Ciudadano ya dejaron clara su posición: se juntan con quien sea, menos con el PRI.

Aquí en Colima, el PRI está pasando por un momento muy delicado. Cada día son menos los militantes, porque están cansados de la indiferencia, del poco caso a sus quejas y discrepancias, así como de la prepotencia y autoritarismo de quienes los dirigen.

La gente de la política se acostumbró a hacer algo muy malo: solo se escuchan a ellos mismos y deciden cosas sin hablar con nadie. Ahí es donde empieza el problema.

Por ello, la primera acción es abrir la discusión, escuchar otras opiniones y aceptar cuando no todos estén de acuerdo.

De no hacerlo así, el desacuerdo se convierte en conflicto, la decepción le gana a la esperanza y la violencia toma el lugar de la razón.

Hoy, casi no hay debate de ideas. Si alguien piensa diferente al dirigente —ya sea el de la sección, el municipio, el estado o el país—, lo castigan. No estar de acuerdo con ellos es como ir a la hoguera del partido.

Los priistas tienen una tarea inmediata e ineludible: discutir, en todos los lugares posibles, cómo está el partido y cómo está el país. Todos los priistas deben ser escuchados.

La libertad de expresión nos obliga a respetar cuando alguien no está de acuerdo, aunque nos incomode su opinión. Porque quien no está de acuerdo no es un enemigo, sino sólo un militante con opiniones propias, distintas a las de la cúpula.

Hoy, en el PRI rige una sola voz y no hay tolerancia. El final de esto se puede prever: la gente se va a ir del partido en silencio, poco a poco y eso será mortal.

El camino es uno: si quienes dirigen, no cambian su manera de conducir el Partido, todo habrá sido sólo farsa y la desaparición del Partido vendrá como mera consecuencia.

 

TRES COMENTARIOS AL MARGEN

 

1.  Si no hay debate, no hay partido; solo queda una estructura vieja y rota.

2.  La idea de hacer una alianza sin el PRI ronda a nivel nacional, y aquí, en Colima, ya se siente como una sentencia local.

3. La libertad política solo se encuentra en los gobiernos moderados. Montesquieu

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